Por: Sebastián Jory Nefedov, Ps. Clínico, Magíster en Psicoterapia Integrativa

 

En nuestras vidas siempre llegará ese momento en el que tenemos que intentar alinear nuestros deseos y/o objetivos con los de otra persona, ya sea nuestra pareja, familia o grupos de trabajo.

Este tema no es menor, ya que hay que asumir que se comienza con la premisa de que no siempre vamos a estar de acuerdo con el otro y hay asuntos muy complejos que pueden movilizar emociones y/o creencias fuertemente arraigadas, lo que hace difícil llegar a un consenso y más aún, llegar a él sin arrancarnos el pelo, o sin la frustración de no haber conseguido que nos entendieran.

Da igual lo que queramos plantear, las cosas importantes siempre estarán en estas delicadas aguas. Algunas de estas temáticas pueden ser, por ejemplo, la educación y religión de hijos, cómo invertir, que tanto ver a otros familiares, dónde irse a vivir, renunciar a un trabajo, pedir aumento de sueldo o nueva posición, comprar casa u auto, etc. ¿Cómo ponerse de acuerdo en temas sensibles de esta índole? No existe ninguna receta mágica, pero sí les puedo entregar tips para que lleguen a un consenso de la manera más pacífica y rápida posible. El resto depende de ustedes.

Tips prácticos para una conversación eficiente:

1. Encuadrar el tema: Básicamente, se trata de reducir la conversación a un tema específico ya que tendemos a irnos por las ramas y empezar a abarcar más cosas, lo que hace que se pierda el foco. Seleccionar bien el tema que se intenta conversar y delimitarnos a eso, si queremos elegir el colegio de nuestros hijos no terminar hablando del porqué la pareja no quiso pintar el living de otro color el año pasado y cómo eso nos enoja hasta el día de hoy.

2. Abrir la discusión: Permitir que la conversación fluya.

3. Identificar preocupaciones subyacentes: Aquí es cuando las creencias y objetivos de las personas salen a la luz. Es importante comunicar bien las razones de fondo que influyen en nuestra opinión, la fundación lógica, ética y emocional de nuestra visión. Si quiero que mi hijo valla a este colegio debo explicar bien por qué me llama el colegio. Quizás es la calidad de educación, la inclusión social, el desarrollo emocional que proveen, las oportunidades deportivas, etc… No simplemente decir “porque me gusta”, o “porque lo merezco” en un caso laboral.

4. Explicar la visión del otro: Esta técnica implica que un integrante de la discusión escuche en silencio la propuesta del otro y al final resuma y sintetice lo que el otro dijo y su porqué. Esto nos ayuda a abrir la empatía y realmente integrar la otra opinión. Luego, se repite el proceso con el otro integrante que debe escuchar y luego explicar la opinión del otro. Suena mecánico pero puede hacerse de manera simple si guiamos la conversación.

5. Construcción de propuestas colaborativas: Ya que es imposible llegar a un consenso en el que ambas partes estén 100% satisfechas, es necesario conjugar las necesidades involucradas de una manera constructiva y que queden todas las partes lo suficientemente conformes con una solución. En caso de que no, se puede partir de nuevo la discusión entregando un tiempo de descanso al tema (pueden ser horas o días). La idea es lograr criterios a considerar que involucren ambas partes.

6. Sintetizar la propuesta final: Una vez alcanzada el consenso, preparar el plan de acción paso a paso.

Tips de postura mental para discutir de forma pacífica y empática:

1. Jamás empezar una discusión queriendo cambiar la opinión del otro. Si este es el objetivo nunca llegaremos a consenso. La postura más correcta es querer entender bien al otro y que el otro nos entienda para encontrar un punto común.

2. Asumir que uno solo tiene parte de la razón o que podemos estar equivocados. Ninguna perspectiva es 100% perfecta, todo tiene bueno y malo. Solo juntando nuestras ideas podemos alcanzar un entendimiento más completo, por más distintas que parezcan nuestras perspectivas. Tesis y anti-tesis juntas llevan a algo más profundo.

3. Time out: En caso de que las cosas estén subiendo de tono, tomarse un tiempo de descanso.

4. Preguntarnos por qué estamos enojados: Si nos encontramos empezando a enojarnos, es bueno hacernos la pregunta. ¿Quizás nos sentimos poco escuchados? ¿Quizás sentimos que el otro no quiere entender? Hay que saber bien la razón subyacente de nuestro enojo antes de empezar la interacción.

5. El timing: No es lo mismo hablar algo importante en la paz de nuestro hogar que en el metro en hora peak. Hay que entregar los espacios reales que requiere el tema, sin whatsapp, ni distracciones, ni apuros.