Si hace algunos años estar 24/7 disponible para el trabajo era sinónimo de persona importante, hoy quitar la mirada de la pantalla del teléfono (aunque parezca casi imposible), sobre todo con el trabajo a distancia y con todas las aplicaciones disponibles, se hace necesario en pos de nuestra eficiencia y del nuevo valor de tendencia: «Nuestro tiempo», entendiendo que desconectar le permite a nuestro cerebro realmente concentrarse y estar presente o recargar. Hoy por hoy, es casi imposible prescindir de los celulares tanto en lo laboral como en lo personal, pero aquí te damos algunas pequeñas tácticas para, al menos, quitarlo de nuestra vista, sin eliminarlo de nuestras vidas.

1- En otra habitación. Suena obvio, dicho y fácil de hacer, pero lo cierto es que no resulta tan sencillo alejar el teléfono porque, químicamente, el impulso positivo de recibir una respuesta a un correo, un «like» en la red social, o la respuesta inmediata de un mensaje, hacen que nuestro cerebro guarde la conducta y necesite hacerlo otra vez, estando siempre atento a ello. Esto puede hace que cuando necesitas concentrarte en tus tareas o proyectos tengas inconscientemente, siempre ese tentador distractor. Cuando dediques tiempo a avanzar en tu trabajo o propósito, ya sea en tu oficina o en casa, aleja físicamente tu teléfono por el tiempo que hayas determinado. Verás como tu foco mejora, a la vez que baja tu nivel de ansiedad al trabajar.

2-No lo uses de comodín. Otra cosa que parece imposible, pero no lo es. Si estas en una reunión de trabajo o una ocasión social que no es de tu total interés (a quién no le pasa), no recurras a tus mensajes por debajo de la mesa (todo el mundo lo nota y hacerlo es una falta de educación). Recuerda que pueden haber otros recursos a los que echar mano como hacer preguntas que te brinden mayor información, o cambiar el tema de conversación en caso de una reunión informal, o en la peor de las situaciones, guardar silencio en calma también ayuda a tu mente a recargar energía en lugar de sobresaturarla todo el tiempo.

3- El que estemos ubicables en todo lugar y a toda hora, no significa que tengamos que responder inmediatamente. Sí, tal como suena, ya no. Estudios de la Universidad de Florida avalan el efecto de «atención secundaria» cuando tenemos el teléfono cerca, aún fuera de una instancia de trabajo (efecto explicado en el punto 1). Por lo tanto, si de verdad quieres valorar tu tiempo, establece horarios de respuesta y horarios personales, sobre todo si trabajas desde casa, y hazlos saber a tu equipo y colaboradores, así como los horarios de trabajo y presencia/respuesta inmediata laboral a los miembros de tu familia. Cada quién tiene circunstancias diferentes, pero si existe la forma de adaptarlo a tus rutinas, verás como estarás más presente en tus actividades específicas y aumentará tu concentración y eficiencia.