La curiosidad es una característica que desde niños nos ayuda a conocer nuestro entorno, aprender sobre él y también nos permite tener las herramientas para crear e innovar. Con el paso de los años, la vida cotidiana y sus preocupaciones, muchas veces, nos dejan sin tiempo o energías para observar y seguir con entusiasmo nuestras inquietudes. En pocas palabras, mientras nos hacemos adultos, vamos perdiendo esa innata chispa frente a lo desconocido.

Sin embargo, mantener el interés activo es favorable para nuestra salud cerebral, estudios científicos demuestran que individuos más curiosos presentan mayor actividad del hipocampo, zona del cerebro que está muy relacionada con la formación de nuevos recuerdos, el aprendizaje y también las emociones que unimos a ellos, como también, al sentido de orientación y percepción del tiempo (de hecho en la enfermedad del Alzheimer esta zona se ve gravemente afectada). En otras palabras, las personas curiosas están más receptivas a aprender y a asimilar experiencias, con todo lo que ello implica, tal como en los niños.

¿Cómo fomentar nuestra curiosidad? Te damos algunos simples tips.

  1. La más simple de todas: aprovecha la inmediatez. Hay veces que nos asalta una duda, pues no lo dudes y, dado que es raro no tengas un smartphone cerca, busca inmediatamente en internet por respuestas. No todas serán ciertas, pero el hacerlo te permitirá desarrollar además la capacidad de identificar una buena fuente de información.
  2. Muévete. No es necesario que salgas por mundos lejanos, con que te mantengas conociendo nuevos lugares de tu entorno, o variando tu área de movimiento recurrentemente, podrás tener constantemente nuevos estímulos de lo que te rodea y así despertar nuevas interrogantes o nuevas áreas de interés para profundizar.
  3. Mantente informado. Cada día hay un sin fin de información nueva dando vueltas, dale una ojeada al periódico (físico o virtual), y revisa todas las áreas, quizás te llame la atención un nuevo estudio científico, un nuevo desarrollo, o hasta la nueva tendencia, todo vale, lo importante es abrir el espectro de lo que normalmente revisamos, para así descubrir nuevos focos de atención.
  4. Cinco minutos de silencio. Suena imposible, pero si lo analizas, siempre hay un momento en el día (como cuando toca esperar una atención médica, en la ducha, cuando haces ejercicio, etc…), en que tu cabeza puede estar libre para relajarse un poco, déjala fluir, permítete apartar la hiper-conectividad esos pocos minutos y ve dónde te lleva la mente. ¡Quizás surja una gran idea!
  5. Lee. La lectura abre a nuevos mundos, de vez en cuando pasearte por una librería podría darte un buen empujón para reactivar tu curiosidad.