Septiembre no es sólo el mes de la patria, sino también el mes de la demencia senil y, para Chile y Latinoamérica, las cifras no son muy alentadoras y menos para nuestro género, ya que, estadísticamente, dos de cada tres casos son mujeres.

Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay unos 50 millones de personas afectadas por algún tipo de demencia y, cada tres segundos, se registra un nuevo caso, con esto se prevé que, para el año 2050, la cifra actual se triplique. Por este motivo es que la OMS reconoció a la demencia senil como una prioridad para la salud pública.

¿Pero de qué síntomas estamos hablando? La demencia, según la entidad internacional, se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento), más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. Las áreas afectadas son: la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio, aunque la conciencia no se ve, necesariamente, afectada. Asimismo, el daño de la función cognitiva suele ir acompañado por el deterioro del control emocional, el comportamiento social y/o la motivación.

En Chile, se estima que el 36% de la población sobre los 60 años manifiesta algún grado de dependencia como consecuencia del deterioro de la capacidad mental y, en los últimos 20 años, el número de muertes atribuidas a esta condición creció en un 526%, transformándose en la causa de muerte con mayor aumento en nuestro país y, en el mundo, constituye una de las principales causas de discapacidad entre las personas mayores, ya que las atacan, principalmente, demencias no reversibles, es decir, las neurodegenerativas, siendo la más común  el alzhéimer, que representa el 60 por ciento de los casos. El resto se divide entre demencia vascular (14 %), mixta (14 %), cuerpos de Lewy (11 %) y otras (1 %).

Sin embargo, a pesar de lo anterior, existe una falta de concientización y comprensión de la demencia, por eso dentro de la OMS se establecieron una serie de medidas para llegar a un 2025 con mayor conocimiento y capacidad de reacción frente a esta realidad.

Si en Chile la población envejece, aumentando las cifras de adultos mayores cada año y, además, prolongando la esperanza de vida durante los último 50 años en 4,2 años por década, el futuro presenta una realidad preocupante ya que, tanto en nuestro país como en la mayoría de  Latinomérica, el problema no es registrado con exactitud ni hay capacidad de atención para estos síntomas en lugares con menores ingresos, quedando gran parte de los tratamientos y el proceso, en manos de los familiares que escaso conocimiento tienen al respecto.

Porque prevenir es siempre la mejor opción, a continuación dejamos algunas recomendaciones que podrían ayudar a tu cerebro a protegerse de los daños del tiempo.

Aumenta el consumo de vitaminas del complejo B. La B6 y B12 además de ayudar contra la migraña y la depresión, reducen el deterioro cognitivo. Hay que comer legumbres, nueces, cereales y pescados azules.

Refuerza el entorno social. Tener un grupo de amigos y familiares pendiente es clave. No solo para ejercitar la memoria sino para evitar el aislamiento que puede resultar en accidentes y confusiones que hagan que te pierdas en las actividades de tu día a día.

Lee todos los días. El periódico es, tal vez, la mejor herramienta. Con leerlo todas las mañanas se están reforzando las señales de rejuvenecimiento celular al cerebro y te obliga a seguir la historia de lo que lees y así, además, se mantiene vivo el uso del vocabulario (relación palabra/concepto).

Haz ejercicio. Dedicar mínimo 45 minutos a alguna actividad como caminar, trotar y, en el mejor de los casos, correr, ayuda no sólo al corazón, sino a oxigenar el cerebro y de paso, rejuvenecer células y retrasar problemas motores.

Crea una rutina. Establecer un horario fijo para las actividades diarias ayuda a ejercitar la memoria y mantiene activo tu sentido del deber y sensación de utilidad cotidiana.

Juega. La mente cuando juega crea y se da permiso para nuevas posibilidades, ríe, distráete con actividades lúdicas que requieran de algún esfuerzo como jugar cartas, juegos de memoria, algún hobby, puzles, rompecabezas, etc. son indispensables para mantener el cerebro en buen estado físico y además dar un momento gratificante a tus pensamientos. Ten estas opciones como una actividad cotidiana y hazlas a la misma hora si es posible, para así reforzar el ejercicio.