Constanza Cristi Recabarren, Nutricionista U. Mayor. Diplomado Nutrición Clínica Universidad Católica. Nutrición Deportiva

Tras un año de vivir en España y, ahora último en Francia, quise escribir acerca de la alimentación que llevan acá o las diferencias que pude encontrar y de las cosas que aprendí y que quiero llegar a hacer en Chile.

Como buena nutricionista, una de las cosas que más me llamó la atención de mi estadía en España fue como se alimentaban, donde compraban, las formas de reciclaje, las verduras, los precios y muchas cosas más y quisiera transmitir lo bueno que pude observar.

A fines del 2019, en una fecha cercana a la de hoy, partimos con mi marido a vivir a Barcelona a estudiar. Mi sueño siempre había sido vivir fuera y ahora se estaba cumpliendo. Barcelona para mi es una ciudad increíble para vivir, con muy buenos accesos, tiene ciudad y playa, muy entretenida y demasiado bonita, de esas ciudades que te enamoran.

España, tiene un tipo de alimentación mediterránea, principalmente, en la que se consumen grandes cantidades de frutas y verduras, legumbres, pescados, frutos secos, aceite de oliva extra virgen y un consumo de vino de forma moderada, aunque debo admitir que me llamó mucho la atención ver la infaltable copita de vino al desayuno en algunas cafeterías cuando me tocaba tomar desayuno afuera.

En Barcelona puedes encontrar un local de comida saludable en cada cuadra y restaurantes o cafeterías con opciones veganas en todas partes, esto fue una de las cosas que me llamó mucho la atención, la cantidad de opciones veganas, es un paraíso para quienes lo son o para mi, que no lo soy, pero amo conocer productos nuevos y sustentables. Creo que probé cuanto restaurant y producto vegano pude, pero hay tantos que me siguen faltando.

Por otro lado, una de las cosas que me encantó de esta ciudad es que hay muy pocos supermercados gigantes como lo hay en Chile, claro que esta lleno de supermercados, pero son de estos “tipo express” porque por otro lado hay muchísimos mercados de barrio donde puedes comprar verduras, frutas, quesos, pescados, entre otras cosas y a precios mucho más justos. Siempre veía a la gente salir caminando a comprar en estos mercados con sus carritos, un agrado comprar así y poder ver las opciones de alimentos frescos.

Otra de las cosas que valoré es la oportunidad de reciclar, debo admitir que cuando vivía en Chile me costaba mucho hacerlo porque vivía a las afueras de Santiago donde es más difícil encontrar un Punto Limpio, acá los basureros de reciclaje los teníamos en cada cuadra donde podíamos clasificar lo orgánico, los plásticos, los vidrios y cartones, por lo que era muy fácil, pero de todas formas esto ya pasó a ser parte de mi rutina y no lo dejaré de hacer, además que en Chile cada día somos más conscientes de reciclar y hay más Puntos Limpios o existen empresas que se dedican a retirar tus residuos orgánicos, por ejemplo.

Creo que una de las cosas buenas de viajar es poder replicar lo que nos falta y también valorar lo bueno, no siempre fijarse en lo que no tenemos, creo que en Chile vamos por muy buen camino en la conciencia de alimentarnos mejor, las ventas de productos veganos y las opciones sustentables van al alza, cada día nos preocupamos más por reciclar y poder llevar un estilo de vida más saludable. Así que con un buen ejemplo sacado de mi experiencia en Europa, sumada a las buenas prácticas que ya tenemos en Chile, llego con todas las ganas para animar a otros a seguir avanzando cotidianamente en este camino, y tú… ¿ya decidiste qué almorzarás hoy?