Amante de la cocina, los viajes y el buen vino, Anita Rivera es una cocinera autodidacta creadora del blog CiudadanaB, espacio dedicado a la alimentación, viajes y sustentabilidad que cuenta con más de 10 mil seguidores en redes sociales.

Además de escribir en su blog, hace clases de sustentabilidad en la Universidad Federico Santa María y es Directora Ejecutiva de una consultora de sustentabilidad llamada Regenerativa.

Una mujer que de primeras demuestra lo apasionada y entusiasta que es, Anita hace poco fue elegida por Somela para ser amiga de la marca.

En Stampa Magazine quisimos conocer más de ella y sus proyectos y esto fue lo que nos contó…

¿Cómo nace tu pasión por la buena comida y la experimentación en la cocina?
Creo que fueron varias cosas, puntos que se fueron uniendo en un camino muy largo. Buena parte de mi infancia la pasé en un campo en la zona de Huiscapi, de Villarrica al interior. Siempre pasábamos 3 a 4 meses al año ahí, muy en contacto con la naturaleza y con el acto de cultivar y hacer nuestros propios alimentos, desde el pan, el yogurt, el queso, la miel, todo desde cero. Eso me marcó mucho y además en mi casa siempre se ha comido muy rico, ya que tengo una mamá que cocina increíble. Siempre ha estado presente el gusto por la buena comida; tengo recuerdos míos cocinando desde muy chica en el campo y creo que mi primer libro de cocina lo recibí como regalo a los 7 u 8 años. A medida que fui creciendo, de alguna u otra manera siempre era la que terminaba a cargo de la cocina cuando nos íbamos de viaje con amigas, y luego cuando me fui a vivir a Londres el 2006 se me abrió un mundo de sabores y culturas culinarias que me fascinaron mucho. Ahí tuve mi primer emprendimiento de cocina como chef a domicilio, luego también experimenté con las primeras cenas escondidas que organizaba en mi casa, y fui agarrando confianza en mis capacidades culinarias. Pero, sobre todo, me di cuenta que la cocina es comunidad, amor y salud, por lo que siempre iba a estar ligada a eso.

¿Cuándo y por qué creas el Blog Ciudadana B?
El año 2012 volví Chile tras vivir 6 años en Londres. Allá yo tenía un sistema de alimentación súper distinto, muy ligado al productor local, bastante vegetariano, agregando productos animales de manera súper cuidada y vinculada a la crianza ética. Era un sistema que me acomodaba por mis valores, pero también porque me sentía físicamente muy bien comiendo así. Tenía mucha energía, hacía mucho deporte y me sentía liviana y nutrida.

Cuando llegué a Chile para mí fue un cambio radical y hasta un shock en cuanto a las opciones alimentarias que había acá y las diferencias con mi estilo de vida inglés. En Londres, también habían muchas tiendas de productos alternativos, veganos, integrales, super foods, etc. que te permitían ser mucho más creativo e innovador en la cocina. Ahora hay varias opciones acá en Chile, pero el 2012 cuando llegué no había nada y fue difícil construir ese mundo nuevamente.

Así que empecé a escribir sobre el proceso, sobre cómo comer de manera distinta y más saludable y sustentable en Chile, entendiendo las limitaciones que existían. Por ejemplo, dentro de los primeros artículos,hablé de los Lunes sin Carne, por qué era importante comer menos carne, cuáles eran sus impactos y empecé a escribir recetas ricas y fáciles para demostrar que comer vegetariano no es solo lechuga con tomate. Con el tiempo y a medida que empezó a surgir este mercado de productos alimenticios más alternativos acá, empecé a mostrarlos y generar recetas, a hablar –por ejemplo- de la importancia de comer local, estacional, que la proteína animal fuera de libre pastoreo, orgánica, etc. Y así ha ido creciendo el blog en estos ya 6 años que llevo escribiendo. El foco ha ido mutando, el ritmo también, pero me gusta mantenerlo como una vitrina que me permite compartir ciertas reflexiones sobre las diferentes dimensiones involucradas en el acto de comer.

¿Sustentabilidad alimenticia, cómo se aplica?
La sustentabilidad alimenticia es un concepto relativamente nuevo en el mundo, que analiza el comportamiento del sistema alimentario en todas sus dimensiones, pero en particular aquella relacionada con los impactos que generan nuestros actuales patrones de consumo. Durante mucho tiempo, la relación del ser humano con su alimento fue directa y conocida, ya sea porque lo cultivábamos nosotros mismos o porque conocíamos a quien lo hacía. Los tiempos modernos han cambiado esa relación y en especial durante los últimos 50 años nuestro sistema alimentario ha sufrido profundos cambios que lo han transformado en un sistema insostenible, raíz y consecuencia de fenómenos como el cambio climático, desigualdades sociales y enfermedades.

Preguntas tales como ¿De dónde vienen los alimentos que consumimos diariamente? o ¿Cómo es el proceso de crianza de los animales en granjas industriales? o ¿Qué son los transgénicos? o ¿Cuánto pesticida tienen las frutas y verduras que compramos? son cuestionamientos que caen dentro del área de estudio y trabajo de la sustentabilidad alimenticia. Para aplicarlo hay varias alternativas, pero básicamente todas tienen que ver con cambiar las decisiones de consumo que hacemos día a día.

Una buena manera de partir es apegarse a las estaciones y los productos que nos regala la naturaleza en cada ciclo. Si comemos estacional, es probable que también estés comprándole a productores locales, fortaleciendo el desarrollo de circuitos cortos y relaciones comerciales más justas con los agricultores. Por otro lado, creo que hay un elemento que tiene que ver con cómo se producen los alimentos: lo industrial versus la pequeña escala. Lamentablemente, en la lógica industrial a gran escala hay ciertos elementos o costos que no están transparentados en la producción de alimentos, como la erosión de la tierra, el sobre uso de agroquímicos para mantener un monocultivo, la crianza intensiva de animales, el abuso de antibióticos, etc.
En particular con los animales, ellos deberían ser capaces de expresarse libremente como tales y no estar confinados a sistemas productivos poco éticos que no le hacen bien al animal ni tampoco a quien la consume porque es una carne llena de estrés, con hormonas yantibióticos. Por esto último, si eres carnívoro, mejor comer huevos de gallinas felices, vacas de pastoreo libre y pescados que no estén en peligro de extinción. Y si eres vegetariano, ojalá preferir productos de agricultores que estén trabajando la tierra de manera agroecológica, alineados con las estaciones y buenas prácticas agrícolas, comprándoles directamente a ellos a través de los sistemas de reparto de cajitas a domicilio o ferias locales.

¿Crees que el que la gente esté comiendo más saludable es una moda o han tomado real conciencia?
Yo creo que efectivamente hay una toma real de conciencia, pero sigue siendo un porcentaje muy pequeño de la población la que lo está haciendo. Cada vez la gente está más interesada en saber qué está comiendo y de dónde viene lo que come, pero el cambio es lento y por ahora me atrevería a decir que está más ligado a círculos con mayor poder adquisitivo y educación, en el sentido que son personas que pueden tener la opción de cuestionarse qué es lo que comen y modificar sus hábitos de consumo. Lamentablemente, para personas con menor poder adquisitivo los incentivos actuales no son los correctos; en los últimos años el precio de los alimentos procesados y ultraprocesados ha ido consistentemente a la baja, mientras que el de los productos no procesados como las frutas, verduras y granos integrales sube cada año más.

En ese contexto, la posibilidad de elegir qué comer y pagar un poco más por una alimentación sana y sustentable es un privilegio de pocos, pero ese grupo de todos modos ha ido creciendo. Necesitamos urgentemente un cambio de paradigma en la alimentación. Somos el cuarto país más obeso del mundo y el segundo a nivel latinoamericano; las mujeres chilenas son las más obesas de América Latina y los niños chilenos superan el promedio de obesidad de la región. Todo esto en 30 años de cambio en los patrones alimentarios de nuestro país. Es una emergencia nacional.

¿Tienes miles de seguidores, qué buscas transmitirles?
Busco transmitir un estilo de vida natural, conectado con la naturaleza y las cosas simples de la vida. Motivar a mis seguidores a comer más sencillo, a cocinar más en casa, a maravillarse con el fuego en una cocina a leña, la brisa del mar en una ventana, o el olor de un pan recién horneado. Al mismo tiempo, voy mostrando algunos temas relacionados con mis proyectos y el trabajo que hago como consultora en sustentabilidad y cómo Chile está avanzando en ese camino. Para mí, el estilo de vida que tengo está muy ligado a lo que hago a nivel laboral, no puedo separar ambos temas, por lo que la sustentabilidad la vivo en todo lo que hago y eso es lo que transmito a través de mi blog y las redes sociales.

Somela te eligió como amiga de la marca ¿por qué crees que te buscaron?
Yo creo que precisamente por los valores que encarna CiudadanaB y ese estilo de vida natural y sencillo. Somela crea productos para que la gente cocine más en sus casas y pueda llevar una alimentación más saludable, lo cual también está en línea con lo que hago, así que creo que el match es indiscutible.

¿Qué electrodoméstico no puede faltar en la cocina de quien se preocupa por su alimentación?

Yo creo que una licuadora es fundamental, especialmente por la versatilidad del producto, y por todas las preparaciones que te permite hacer.  En mi caso estoy enamorada de la NutriTwist de Somela, no es como las licuadoras tradicionales que funcionan solo a altas revoluciones, NutriTwist tiene doble funcionalidad: licúa alimentos a alta y baja revolución! Qué significa esto? Funciona como licuadora común y corriente, pero además me permite preparar recetas a bajas revoluciones, lo cual es fundamental para una alimentación saludable, ya que no quema los nutrientes de los alimentos.

Además cuenta con un motor bien potente, que me permite preparar mantequillas de maní, smoothies cremosos y también jugos détox.

Preguntas Rápidas
Infaltable en tu cocina: Palta y aceite de oliva.
Plato preferido: Un curry bien especiado.
Consejo para quienes quieren ser cocineros autodidactas: Atreverse a improvisar y no tenerle miedo a la prueba y error en la cocina.
Placer culpable: Un lomito italiano.
Ser mujer: Puro power y sabiduría ancestral!