Por:Carlos Enrique Pellegrini.Analista de Social Media en Emirates AirlinesFB: travelpads IG: travellingpads

China se extiende en nuestra imaginación como el país asiático por excelencia. Su complicada y rica historia transitó por dinastías legendarias, así como villanos desmedidos. El resultado de su tumultuoso pasado es la China que vemos hoy, una potencia emergente con matices que van de lo envidiable a lo controversial. Aquí les presento a Beijing (Pekín, en su adaptación latina), una de la ciudades protagonistas de este imperio icónico.

Pato de Pekín

Obligado, infaltable, necesario. Siempre me sentí atraído hacia la comida china. Tal vez se deba a lo exótico de sus sabores o al contraste de sus texturas. Además, debo confesar que mi ser se inclina hacia lo agridulce. Como es de esperar, sería un sacrilegio visitar Beijing y no probar su emblemático pato. Así es que nos dirigimos a un restaurant en los alrededores de nuestro barrio y confiadamente ordenamos el ave. La presentación de este plato suele ser atractiva a los ojos, una bandeja de madera con distintos compartimentos donde podemos encontrar el pato laqueado (obviamente), cebolla de verdeo, zanahoria, pepino, salsa Hoisin y wraps. Nos disponemos a ensamblar delicadamente nuestro pato cuando percibimos el peso de tres pares de ojos sobre nosotros. Efectivamente, tres señoras chinas nos observan con un aire humorístico y dispuestas a ilustrarnos en materia de cultura gastronómica. Se toma la tortilla, se unta con la dulzura de la salsa Hoisin, un trozo de cebolla, un bastoncito de pepino, otro de zanahoria, el pato laqueado y a disfrutar. Apenas doy el primer mordisco concluyó que inevitablemente voy a desear más. Un éxtasis de sabor y asombro. Las señoras nos observan con orgullo mientras devoramos el ave y nos palmean victoriosamente en la espalda.

Muralla China

Podría invocar innumerables palabras para describir esta proeza de la ingeniería humana. Palabras como “Épico”, “Descomunal” o “Colosal”. Pero mi tarea es inútil ya que ninguna logra expresar certeramente lo majestuoso de esta empresa arquitectónica. Visitamos una de las secciones menos transitadas de la muralla y la ausencia de turistas es evidente. Una buena elección del tour nos permite explorar este hito de la humanidad en relativa paz y soledad. Procuro situarme en la época de mayor auge de la muralla. Imagino soldados chinos patrullando esta defensa rocosa a la espera de una amenaza inminente. Suelo practicar este tipo de ejercicio mental cuando visito sitios de gran importancia histórica. Proyecto también las dolencias y quehaceres de un constructor de la muralla, sus arduos labores en condiciones más que desfavorables, usualmente desarrollando sus tareas en regiones remotas donde escaseaban el agua y la comida. Es sabido que la construcción de esta maniática obra ha cobró miles de vidas, y los mismos cuerpos de los desafortunados se encuentran enterrados a lo largo de su extensión. No hay duda que proyectos de este estilo resultaban en trágicas pérdidas. Un capítulo que se ha repetido en cada esquina de la historia y su justificación suele ser “la grandeza del imperio”.

Mentalidad colectiva

Los parques y plazas de Beijing son una clara demostración de una tendencia hacia la mentalidad colectiva que se puede apreciar en gobiernos comunistas. Grupos de ciudadanos adultos en prácticas gimnásticas coordinadas al unísono. También es usual encontrar personas reunidas alrededor de un cantante o músico con su propio equipo de sonido. Este tipo de prácticas invocan en mi un sentido de comunidad no antes visto. Entre otras disciplinas que podemos presenciar, encontramos al yoga, pilates y variadas artes marciales. Un parque en Beijing es un fiel reflejo de una cultura milenaria influenciada por sus trasfondos históricos, políticos y económicos.

Templos y modelos

Evidentemente, los templos chinos son dignos de un ocupar una buena porción de nuestro almacenamiento digital. Casi sin excepción, todo viajero inunda sus cámaras fotográficas con capturas de estas elegantes estructuras erectas por las distintas dinastías que gobernaron el territorio. Curiosamente, no solo los turistas sacan provecho de estos edificios hipnóticos. Cientos de locales, sobre todo jóvenes, escogen estos templos y palacios para sus “Shoots fotográficos” Vistiendo atuendos típicos de generaciones pasadas, los ávidos modelos posan sobre estructuras formidables en un intento frenético de capturar la foto perfecta. Muchos cuentan con fotógrafos profesionales que comandan la operación tal como si fuera una producción millonaria. De la misma manera, parejas de novios en sus vestidos nupciales explotan las mismas oportunidades. Y no tan común, sin embargo presente, la solicitud picaresca de fotografiarse con nosotros, los occidentales. El proceso resulta cómico de observar y es tangible que los involucrados disfrutan ampliamente la experiencia.

Volveré a China. El rico contenido cultural e histórico de este país me incita a volver. Así como otros países de una complejidad elevada y extensos territorios, China es una nación de naciones, con numerosas provincias y un sin fin de costumbres a explorar.