Con la frase “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”, Jair Bolsonaro recibe la victoria en las elecciones presidenciales de Brasil. Polémico por sus posturas extremas, sexistas y homofóbicas, el ex militar se impuso con un 55% de los votos frente a 45% de Fernando Haddad, del PT (Partido de los Trabajadores) y es una realidad que, hasta el momento, deja contenta a la ciudadanía ávida de cambios concretos y cansada de la corrupción e inseguridad, pero ¿Qué esperar del nuevo presidente?

“No podemos seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo, el populismo y el extremismo de izquierda”, afirmó Bolsonaro, y atrae hacia su discurso a un Brasil cansado social y económicamente, lo que no implica que la mayoría apoye las declaraciones extremas del candidato, sino responde, más bien, a una esperanza de salir del agujero de corrupción en la cual la clase política se ha visto involucrada en los últimos gobiernos y puede entenderse así, la reacción de péndulo al intentar salir de las políticas izquierdistas.

Para Michael Reid, cientista político dedicado al análisis de América Latina y editor senior del diario The Economist, la situación puede ser menos alarmante de lo que los medios internacionales (y los desafortunados dichos de Bolsonaro), han mostrado al mundo, pero tiene sus reparos.

« Será un Gobierno bastante mediocre, tanto por sus contradicciones internas como porque Bolsonaro no tiene ninguna experiencia ejecutiva». «Existe el riesgo de que Brasil complete otra década perdida», aseguró en el Latin America Summit de la Universidad de Navarra y según el periódico ABC, los 5 puntos con los que el especialista explica la afirmación son los siguiente:

1-Política: A pesar de que existe un alto riesgo de la decadencia de la democracia por extremar posiciones, las Fuerzas Armadas en brasil son pro constitucionalidad por lo que una dictadura o gobierno militar es poco probable, sumado a que a la clase empresarial del país, no le conviene una dictadura, ni la desea.

2-Economía: Si bien la bolsa brasilera se mostró optimista tras el triunfo de Bolsonaro, lo cierto es que el gasto fiscal sostenido a la fecha no es viable. “La deuda pública llegó al 84% en 2017 y alcanzará el 90% en 2019, según el FMI (la segunda más alta de Latinoamérica, descontando Venezuela)” señala el medio español, por lo que la famosa reforma a las pensiones que prometió el candidato, no serán tan fáciles como suenan en el discurso.

3-Seguridad: Se ha planteado que la posesión de armas son un elemento válido para mantener la delincuencia a ralla, pero la política para la Policía no está tan clara en cuanto al uso de estas, por lo que el discurso es laxo y bastante insostenible dado que esa atribución corresponde ser dada por cada Estado dentro de Brasil.

4-Política Exterior: El especialista menciona, como muchos otros, que Bolsonaro tendrá un actitud hacia la política exterior muy en la línea de Trump, en su afán de revalorar lo nacional por sobre las importaciones. Sin Embargo si reticencia hacia China, puede quedar sólo en un discurso mientas Brasil no se retire del grupo BRICS, al que ambos países pertenecen.

5-Medio Ambiente: El anuncio de fusionar los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, dan una señal que sigue la línea de su predecesor Michel Temer, quien favoreció el progreso de la agricultura y ganadería por sobre la importancia del Amazonas, todo indica que seguirán las talas en la zona para favorecer la producción de soja.

Con todo, Bolsonaro parece ser el nuevo tipo de liderazgo que cautiva a la mayoría, sea por romper con el populismo gastado de la izquierda o para establecer un gobierno lleno de posturas extremas (generando miedo en las minorías sociales y oposición). Cómo finalmente será su gobierno, está por verse y será cosa de tiempo para que, tal vez, vuelva a reacomodar su discurso para no perder votos. Como sea, y considerando lo anterior, la región tiene los ojos sobre Brasil para ver cómo comienza el 1 de enero del 2019.