No, no estamos hablando de magia, sino de neurociencia y explicaciones científicas para el efecto que tienen nuestros pensamientos y los consecuentes estados de ánimo en nuestras vidas. Si tienes ganas de un cambio positivo real, aquí te damos algunas recomendaciones al respecto.

Lo primero que tienes que saber es cómo funciona nuestro cuerpo y los efectos que estos procesos tienen en nuestra mente. Por un lado, tenemos el enemigo más común en estos tiempos: el cortisol, que es la hormona que generamos cuando nos estresamos y el exceso de ella, agota nuestras energías y recursos mentales para sobrellevar situaciones de angustia, haciendo de la ansiedad y negatividad una constante, llegando incluso a producir enfermedades más graves derivadas del estrés. El problema mayor de esto es que los pensamientos negativos y el estrés constantes irán creando químicamente un circulo vicioso, haciéndonos caer en sentimientos y pensamientos depresivos, bajando la frecuencia vibratoria de nuestras emociones.

Por el contrario, tenemos a las endorfinas, que son las hormonas que generamos cuando experimentamos sensaciones de bienestar, felicidad y placer.  Cada vez que se segregan, nuestro cerebro recibe energía, vitalidad y la consecuente carga de optimismo; la frecuencia vibratoria de nuestra energía es más alta y por ende estamos más «felices» y no solo eso, el efecto prolongado de las energías de alta frecuencia que podemos generar pueden incluso ayudarnos a curarnos de enfermedades y mejorar nuestro sistema inmune.

Aunque parece simple, todos sabemos que no es tan sencillo lograr siempre pensamientos y experiencias positivas, por eso, los expertos en neurociencia aconsejan echar mano a nuestro inconsciente ya que, según afirman, el 95% de nuestro actuar y pensar está controlado por esa parte de nuestra mente. Cada vez que se nos hace difícil ser optimistas o permitirnos disfrutar de una experiencia «feliz», es porque en nuestro inconsciente permanecen ( ya desde nuestra infancia), creencias que nos limitan y nos predisponen al fracaso o a situaciones que no nos benefician, ni van de acuerdo con nuestros propósitos. Para liberarse de ellas es necesario analizarnos y ver con qué nos quedamos de lo aprendido y qué desechamos para reprogramar hábitos y actitudes.

Mientras analizas qué creencia de tu inconsciente podría estar limitando tu felicidad, te damos algunas herramientas para que puedas generar buenas vibras en tu día a día.

1-Cuida tus pensamientos. Es natural que la mente viaje más rápido que la realidad, pero no te permitas caer en suposiciones angustiantes o negativas, separa lo que está sucediendo de lo que es producto de tu imaginación. Elimina la predisposición dándole la oportunidad al imprevisto en positivo, diariamente.

2- Aléjate de gente de baja frecuencia. Como te contamos, hay pensamientos con muy baja frecuencia vibratoria como la angustia, la tristeza, la envidia, la rabia etc… No frecuentes gente que constantemente está en esa sintonía, ya que tu cuerpo activará dichas emociones si las detecta en otros. Encuentra compañía que te motive en algún aspecto y toma distancia de quienes no lo hagan.

3-Evita quejarte. Las quejas y críticas sólo nos hablan de descontento y, así como estar con personas negativas, baja nuestra propia frecuencia, el andar con la «nube negra» hará que sintonicemos con gente que le resuene nuestra emoción de igual forma. Siempre habrá algo que no nos guste o nos moleste, pero evita esparcir la negatividad. Por el contrario, anúlala encontrando el aporte/enseñanza de la experiencia, si no lo encuentras, bueno, descansa, mañana será otro día.

4-Dale tiempo a la tristeza, sin dejarte llevar por ella. Negar lo que sentimos nunca es bueno, simplemente si nos encontramos tristes, hay que vivir la tristeza y entonces, con calma, buscar acciones para volver a estar en equilibrio. Nunca te niegues, siempre repárate y con mayor razón, ten presente los puntos anteriores ya que estarás más frágil que de costumbre.

5-Busca el crecimiento personal. Nada como encontrar nuevos desafíos para reenergizarse. Con que todos los días te propongas una pequeña meta (no importa cual sea), ya estarás motivando el sentido de logro y activando tu bienestar.

6-Cultiva el amor propio. Cuídate, trátate con cariño y buenas palabras, apruébate constantemente y trabaja en lo que quieres mejorar. Evita autodeterminarte de forma negativa.

7-Duerme bien. Descansar correctamente es fundamental para el aprendizaje, para interiorizar experiencias y también para repara el estrés. Elije alguna actividad relajante como la meditación o algún hábito favorable al sueño antes de irte a la cama, pueden ayudarte a desconectar y descansar mejor.

8-Mantente en movimiento. Tan necesario como el descanso, el mantenernos en movimiento es esencial para elevar nuestra frecuencia. Si te gusta algún deporte, practícalo, busca eso que te hace apurar tu corazón, poner en marcha tu musculatura y que además te guste practicarlo, ahí está la fórmula perfecta para sentirnos bien, felices y en armonía, es decir, en un estado perfecto (si lo sumas a todo lo anterior) para ir por más y no bajar nuestra sonrisa.