Empieza el calor y las playas y piscinas son el foco de la temporada. El problema es que junto con el agradable momento nuestra piel se expone a ser víctima del tercer tipo de cáncer más común en Chile: el Cáncer a la Piel.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, todos los años se diagnostican en el mundo cerca de 3,5 millones de casos y se calcula que en promedio, por cada una hora muere una persona como consecuencia de algún tipo de enfermedad asociada a la exposición solar.

Según la dermatóloga Tatiana Riveros de la Clínica Alemana de Santiago, más allá del efecto de envejecimiento que produce la exposición solar sin la debida protección, lo peligroso es el daño que producen los rayos solares al ADN y la consecuente reproducción de células ya dañadas, aún cuando el organismo reaccione reparando el daño. “Hay personas que tienen una herencia que permite que no se reparen completamente y ahí se produce el cáncer de piel”. Mencionó la especialista a un medio local.

Los expertos aseguran que en los últimos años este tipo de cáncer ha aumentado en un 20%, viéndose más afectada a la población de entre 30 y 40 años, cosa que hace un década no se veía con tanta frecuencia,cuando el rango de edad de quienes lo padecían solía estar entre los 60 y 70.

Si bien la mayor parte de los melanomas malignos que se detectan en etapa temprana se pueden curar con cirugía y/o algún tipo de tratamiento, los melanomas avanzados son más difíciles de tratar puesto que “generalmente se propagan e invaden tejidos vecinos y comprometen sitios distantes al tejido de origen, ocurriendo la denominada metástasis, pudiendo comprometer huesos, hígado pulmones, riñones, entre otros”, señaló el patólogo y oncólogo molecular Dr. Ramón Gutiérrez, CEO del Centro Clínico ReCell y Presidente de SOCHIDEX.

Ahora bien, el sol también es necesario para que nuestro cuerpo sintetice la vitamine D y así obtener sus beneficios en nuestros huesos, bastando solo  15 minutos diarios para lograr dicho objetivo por lo que es necesario no abusar. Además, todos tenemos lunares y pecas debido al daño solar, pero ¿cómo determinar si estamos frente a un posible cáncer?

Según la Américan Cancer Society es preciso la obervación en busca de algún cambio repentino en las manchas habituales de nuestra piel y aplicar la que ellos llaman regla “ABCDE”:

  • A de Asimetría: la mitad del lunar o marca de nacimiento no corresponde a la otra mitad.
  • B de Borde:los bordes son irregulares, desiguales, dentados o poco definidos.
  • C de Color:el color no es uniforme y pudiera incluir sombras color marrón o negras, o algunas veces con manchas rosadas, rojas, azules o blancas.
  • D de Diámetro:el lunar mide más de 6 milímetros de ancho (alrededor de ¼ de pulgada o aproximadamente del tamaño del borrador de un lápiz), aunque los melanomas algunas veces pueden ser más pequeños que esto.
  • E de Evolución: el tamaño, la forma o el color del lunar están cambiando.

Además, insisten en que hay síntomas que la gente tiende a no prestar atención, pero que son peligrosos, tales como:

  • Una llaga que no cicatriza.
  • Propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante.
  • Enrojecimiento o una nueva inflamación más allá del borde.
  • Cambio en la sensación (comezón, sensibilidad o dolor).
  • Cambio en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado, o la apariencia de una protuberancia o nódulo).

La recomendación es a usar siempre factor solar por sobre el factor 30 y en cantidades necesarias para cubrir realmente la piel, así como evitar la exposición directa en los horarios de mayor potencia que serían desde las 11 am aprox. hasta las 16 horas que es cuando la luz ya empieza a cambiar de ángulo.

Como sea que la prefieras, la protección es siempre nuestra aliada en prevenir este cáncer que, de forma muy simple, puede ser evitado.