Por: Catterina Siri, Periodista. Directora Editorial Stampa Magazine.

¿Cansada? Yo sí, terriblemente, eso de sentarme a «pensar» qué escribir (cuando normalmente el tema sale natural) y quedarme en blanco, o mejor dicho, encontrarme pensando en cualquier cosa menos en un foco, tipo en que lindo está el cielo hoy o el listado de cosas por hacer. Sí, últimamente mi cabeza se la pasa entre pausas y caos diez veces en un segundo, interrumpidos, a veces, por una voz que dice: «concéntrate»… pero no lo logro, menos con un pequeño ser que descarga su instinto de curiosidad predilectamente en mi escritorio.

Este año pasó volando en términos de percepción del tiempo, pero energéticamente pareciera que pasó bajo el agua. Fue un período tremendamente exigente y, para muchas, sin las acostumbradas posibilidades de escape y recarga como familia, reuniones de amigas, viajes o cualquier cosa fuera de la rutina que implica movimiento e interacción social. Todo eso se tradujo en un año especialmente agotador, que demandó mucha adaptación, asertividad y fuerza, dándonos a cambio muy poca energía positiva. Resultado final: llegar al mes número 12, con los recursos energéticos y emocionales (en muchos casos también económicos) abatidos y al límite. Pero, de todo se aprende…

Quiero destacar en mi última columna del 2020, que en el malabar de situaciones extrañas de este año, siempre hubo luces, personas que, sin importar las circunstancias generales, hacen que en lo particular hayan brillos de todo tipo: sonrisas, esperanzas, «algo», que te inspira y entonces pareciera que hay aire nuevo. ¿Les paso? a mi sí y como las situaciones inusuales hacen estar más alerta que de costumbre, quisiera agradecer lo que vi y los invito a hacer lo mismo.

En lugar de partir como caballos desbocados el 2021, haciendo listas de los «ahora sí» que se quedaron en el tintero, partamos el nuevo ciclo cerrando bien este y no hay mejor manera que desde la gratitud. Agradezcamos a quienes tuvimos cerca, a quienes nos aliviaron si estuvimos mal, a quienes nos inspiraron si nos quedamos en blanco, a quienes guiaron lo que se estaba perdiendo, a quienes apoyaron si hubo una nueva idea, a quienes escucharon, sostuvieron, amaron, salvaron… lo que le toque a cada cual. Abramos nuestro campo energético, liberando un gran gracias a todos los que lo merecen y así recibir del universo la recarga que necesitaremos para comenzar el que viene. Tengo una lista de personas preciosas que agradecer, partiendo por mi marido, la Trini y Babel, Clau, Loli, mi madre, Lupe, Pete, Mariel, la Fran, Ceci, las chicas de la viña, mis primos, Claudio, mi hermana, Patty, Pato, Ana, Coni, etc., etc., etc., (no caben todos aquí), pero en fin, ¿y tú? Te invito a hacer la tuya.