Chelsey Berg es una mujer atrevida que desde que pisó Latinamérica “mochileando”, se enamoró de sus paisajes, dejó su ciudad natal, (Wisconsin, EE.UU.) y se quedó en Chile. Hoy lleva 6 años en el país, trabaja en una multinacional, pero no es una extranjera más, con sobre 27 mil seguidores en Instagram, Chelsey se ha encargado de llevar a cabo su pasión por el montañismo y compartirla, ya ha subido la cumbre más alta del hemisferio, el Aconcagua y va por más, formando parte de le expedición chilena al Monte Manaslu (8156 metros), el octavo más alto del mundo, en los Himalayas, que parte en agosto de este año.

Con un acento aún marcado del inglés, nos contó de su experiencia, de sus secretos para siempre avanzar y sobre todo, nos mostró con su ejemplo cómo una mujer puede elevar sus metas y correr sus propios límites.

¿Cómo aparece en ti la pasión por la aventura?
Más que aparecer, diría que me criaron así. En mi familia, ¡las guaguas acampan antes de que puedan caminar! Eso, como también el estar rodeada por mujeres fuertes. Mi mamá “mochilió” Europa sola después de graduarse de la universidad, cuando las llamadas eran caras y solo cada par de semanas, no con video vía WhatsApp, todos los días, como yo.

¿La mejor enseñanza de vida que te ha dado la montaña?
Qué nuestras limitaciones son puestas por nosotros mismos. En la montaña, en la misma ruta puedo superar numerosas veces el famoso “ya no puedo más”. A veces, creo que el cuerpo no puede y, a veces, también la mente, pero ya sé que mi capacidad real es mucho más. No me permito auto-engañar y cuando es necesario, divido mi objetivo en pequeñas glorias hasta que mi ánimo haya vuelto. La montaña siempre se ve grande, pero cuando me enfoco en llegar a la curva, en cruzar ese tramo que me daba miedo, en lograr 25 pasos más… siempre puedo hacer más.

¿Cuál es tu visión de Sudamérica?
Después de 6 años aquí, te puedo asegurar que me encanta. Por una parte, en 2010 cuando “mochilié” Sudamérica, me enamoré de su paisaje. Empecé en las áreas selváticas de Ecuador y terminé en los glaciares de la Patagonia. Vi que las opciones de aventuras al aire libre eran infinitas, lo que hizo que volviera a Chile para vivir, en 2012. Pero no solo por eso, “mochiliar” me dio una perspectiva muy bella de las distintas culturas, las personas y quería conocer todo en más profundidad. Me encantaba que el arte, la música y la creatividad fluía libremente, hasta en la calle. Cuando llegué, pensé que solo sería un año, pero Chile me ha tratado muy bien y estoy muy contenta.

Eres una persona a quien los desafíos la llaman, ¿Cuál es el principal desafío de ser mujer?
No esperar la perfección para avanzar. Siempre estoy mirando los que son mil veces más “secos/as” que yo y, frecuentemente, tengo que recordarme que los desafíos son personales. Solo porque hay gente mejor, no quita que algo es un desafío para mí. Y el objetivo es avanzar siempre.

¿Desafío 2019?
Estoy inmensamente contenta para decir que ¡este año subiré mi primera montaña de 8000+ metros! Son 14 montañas en el mundo sobre los 8000 metros y estaré subiendo la octava más alta del planeta, Monte Manaslu (8156 metros). Formo parte de una expedición chilena, junto con 4 chilenos, y ¡el 25 agosto 2019 nos iremos a Nepal! Esto para mí es un desafío gigante y salto grande en mi vida. Me han dicho que, en los campamentos, vamos a poder contar la cantidad de mujeres presente, algo que tiene su nivel de intimidación como también empoderamiento. En mi blog, estaré compartiendo todo el proceso de preparación, así que me pueden seguir allí para saber qué involucra prepararse para una montaña de 8000 metros. Además, organizaremos algunos eventos públicos con charlas de nutrición y entrenamiento, salidas para cerros de Santiago, etc.

Tienes 27 mil seguidores en Instagram, ¿qué son para ti todos ellos?
Me siento halagada y me llena de emoción, abrí una cuenta porque amo las actividades al aire libre y siempre quiero motivar a gente para que las hagan. Muchas veces quieren, pero no saben cómo. Y como no soy experta (soy una apasionada en desarrollo continuo), pensé que podría acercar la naturaleza a la gente, para que no la viera tan intimidante. Me sorprendió un montón la recepción tan positiva y mis seguidores me motivan e inspiran todos los días, con sus mensajes y apoyo y, más que todo, cuando me dicen que fueron a un lugar que recomendé o que están listos ahora para realizar algo que pensaron inalcanzable.

¿Consejo para todas las atrevidas como tú?
Visualicen su objetivo, aunque lo vean muy lejos o no sepan cómo lograrlo. Soy una confiada en que, si entendemos donde está nuestro “norte”, no es necesario saber todo el camino porque solo hay que evaluar si las cosas que hacemos nos mueve en la dirección correcta. Así los sueños son alcanzables. De hecho, es por eso que puse Finding North (Encontrando el Norte) como nombre a mi blog.

Preguntas rápidas
Infaltable en tu bolso: La Roche Posay SPF 50, con tinta. Brillo labial.
Escalador inspirador: fui a un evento de Mujer Montaña, que promueve las mujeres en montañismo, donde hablaron las protagonistas de la primera expedición femenina al Aconcagua sobre su experiencia. Me inspiraron a punto de lágrimas, llenas de emoción, al escuchar las barreras que enfrentaron y superaron. Ellas, como el movimiento en sí de “Mujer Montaña”.
Sueño por cumplir: Sentir siempre la pasión por lo que hago.
Tip motivacional para cuando todo parece ir en contra: Buscar las pequeñas victorias en el camino al objetivo final.
Secreto de belleza: Durante y después de las actividades outdoor, agua micelar para lavar la cara y un gorro, es la única cosa que me logra ver linda después de una semana sin ducha (ríe).
Ser mujer: Es maravilloso. No hay nada como la amistad entre mujeres y
las mujeres que empoderan a otras.. ¡Por eso amo Stampa!