EEl lunes se firmó en Marruecos el Pacto Mundial de Migraciones, cuyo objetivo es homogenizar los criterios para los procesos de migración, pero también resguardar las condiciones humanitarias de los migrantes. Esto, por la creciente situación mundial donde el éxodo de personas de un país a otro está siendo cada vez más recurrente, por razones políticas y humanitarias.

El pacto fue firmado por 164 de los 193 países miembro de las Naciones Unidas ya que no todos estuvieron de acuerdo. El primer país en desmarcarse del acuerdo fue Estados Unidos y era de esperarse, nunca apoyó la iniciativa. Así también lo hicieron Israel, Austria, República Checa, Hungría, Letonia, Polonia, Eslovaquia, Australia, República Dominicana y Chile.

El pacto en sí mismo tiene como finalidad, regular las migraciones y ordenar los procesos, ante esto la canciller alemana, Angela Merkel, se sitúa como la principal vocera a favor, declarando que “la emigración trae prosperidad” y se opuso a “las ansiedades y temores e información falsa que difunden quienes se oponen al pacto”. Al apoyo también se sumó España donde Pedro Sánchez calificó la actitud negativa de quienes no se integraron “como excusa para repliegues nacionalistas, cierres de fronteras y discursos xenófobos y excluyentes”.

Qué propone el pacto

Dentro de las propuestas hay varios puntos que apuntan al cuidado y resguardo de quienes migran, por ejemplo, entre otros, los siguientes:

  • Velar por que todos los migrantes tengan pruebas de su identidad jurídica y documentación adecuada
  • Aumentar la disponibilidad y flexibilidad de las vías de migración regular
  • Facilitar la contratación equitativa y ética y salvaguardar las condiciones que garantizan el trabajo decente
  • Abordar y reducir las vulnerabilidades en la migración
  • Salvar vidas y emprender iniciativas internacionales coordinadas sobre los migrantes desaparecidos

La idea es detener los abusos y detenciones arbitrarias, así como también, el tráfico de personas donde la legislación es ambigua frente al proceso de migración.

Los motivos para no adherirse de los países que lo hicieron, fueron más bien proteccionistas, aún cuando el no participar, no implica arbitrariedad frente al tema. En Chile, el ministro de Relaciones Exteriores Roberto Ampuero declaró: “Nadie puede decir que Chile está en contra del multilateralismo y los derechos humanos”.  “Cualquier persona es libre de salir de su país, tienen el derecho a hacerlo, los migrantes, claro que sí, tienen derechos. Pero cada país tiene el derecho, y es soberano también, de fijar sus propias reglas de migración. Cada país es soberano para fijar sus propias reglas de migración”. Y es la posibilidad de vulnerar ese derecho lo que los hace oponerse. A lo anterior el ex mandatario chileno Eduardo Frei agregó: “La decisión de Chile es muy clara. Si usted quiere venir a Chile, tiene que sacar su pasaporte en el país desde donde viene y todos sus papeles al día”, según declaró al medio Emol.

En general la opinión pública está divida. ¿Tú, qué opinas?