En la cocina se planifica la columna vertebral de la rutina diaria, especialmente en tiempos de confinamiento. En efecto, los horarios de teletrabajo se cumplen de mejor manera si a la hora de almuerzo ya está todo preparado. Así también, quienes están de vacaciones, pueden disfrutar mejor del descanso si su cocina hace posible armar comidas de manera simple y rápida, y sin tener que salir a comprar nuevos ingredientes.

Para que todo fluya en la cocina, es importante tener tres áreas claramente diferenciadas: la zona de almacenamiento, donde está el refrigerador y los productos frescos o secos sellados al vacío; la zona de lavado, donde está el lavaplatos y los depósitos para residuos compostables y no compostables; y la zona de cocina, donde está el horno, la encimera y otras herramientas que permiten saltear, freír, asar, y procesar los alimentos.

Cada una de estas tres áreas debe estar claramente diferenciada, y a una distancia de al menos un metro y veinte centímetros una de otra. Y es que cada una tiene sus condiciones: la zona de almacenamiento debe estar seca, por lo que no debe cruzarse con la zona de lavado, que es húmeda. Así también, la zona de cocina genera calor, por lo que no conviene que esté cerca del refrigerador, para no hacerlo trabajar de más.  

Distinguir estos tres espacios facilita su organización. Mejor aún si se diseñan sobre la base de tres criterios básicos que permiten hacer de la cocina un espacio agradable y bien integrado con la vida familiar. Oster y FoodSaver nos entregan algunas recomendaciones para hacer más simple y llevadera la experiencia en la cocina:

El primer criterio es la simpleza. Significa reducir la cantidad de implementos a los que son esenciales. No es necesario tener la cocina llena de utensilios sin utilizar. Es mejor decidirse por unas pocas herramientas, como por ejemplo, una Multi-olla donde se puede sofreír, asar, hervir, dorar, e incluso cocer a presión, según el programa automático que se elija, y así preparar muchos platos diferentes en un mismo producto. Fruto de la evolución que ha tenido la cocina hoy es posible incluso encontrar tecnologías que permiten tener hasta 4 productos en uno solo, ahorrando espacios. Otro integrante habitual de las cocinas chilenas es la licuadora, comúnmente llamada “juguera”, pero que puede hacer muchas más preparaciones que solo jugo. Salsas, sopas, cócteles o incluso hielo picado son solo algunos de los resultados posibles con este artefacto.

El segundo criterio es el de la limpieza. Todas las superficies deben ser lavables. Muros y cielos rasos se pueden pintar con un esmalte al agua que se lava con un paño húmedo. Para evitar la acumulación de grasa en las superficies se puede optar por reducir a cero la cantidad de aceite en las frituras, mediante una Freidora de Aire, que logra el mismo sabor y crocancia de la fritura tradicional, pero con un 99,5% menos de aceite. Si no hay aceite, se hace más fácil mantener la limpieza, además de evitar malos olores y reducir el riesgo de accidentes, especialmente cuando hay niños cerca. Otro aspecto que se evita es el proceso de reciclaje de aceite, que puede ser engorroso ya que no en todos los lugares existe esta opción, por lo que muchas veces el aceite termina yéndose por el desagüe. 

El tercer criterio es el de la sustentabilidad. Esto significa minimizar las salidas a comprar, aprovechar completamente los productos y generar un mínimo de residuos, además de evitar el riesgo de contagio, que siempre existe al salir de casa. Para lograrlo, es importante conservar bien los alimentos. Para eso, existe FoodSaver y su tecnología de sellado al vacío que permite guardar alimentos húmedos y secos, crudos o cocinados, tanto en contenedores o potes, o también bolsas, permitiendo tener muchos ingredientes disponibles para cocinar, sin que pierdan el sabor ni la frescura. Incluso se pueden guardar restos de las comidas para aprovecharlos en otras preparaciones. La gran cantidad de opciones es tal, que incluso un vino o espumante que quedó abierto puede ser conservado al vacío, para consumir posteriormente.

Y para que la cocina luzca bonita, no es necesario agregar elementos de decoración, sino que los mismos utensilios pueden aportar un toque especial. Por ejemplo, los paños y toma-ollas pueden tener colores atractivos y estar colgados en lugares visibles. En suma, una cocina funcional, limpia y bien organizada permite una buena calidad de vida aun en tiempos de confinamiento.