Así parece demostrar el estudio realizado por un grupo de investigadores de la escuela de medicina de la Universidad Washington, en San Luis, EE.UU. donde se constató que el cerebro femenino se ve más joven que el masculino.

Nuestro cerebro funciona de acuerdo a cómo sintetizamos el azúcar y el oxígeno y de ahí se desprenden todas nuestras actividades biológicas. Eso se entiende como nuestro metabolismo cerebral y, al parecer, el proceso en el cerebro femenino sería más eficiente que sus pares del sexo opuesto de su misma edad.

Este descubrimiento podría explicar por qué, en personas mayores, son ellas las que tienen más habilidades que los hombres en pruebas de racionamiento, memoria y solución de problemas.

“El metabolismo cerebral podría ayudarnos a comprender algunas de las diferencias que vemos entre hombres y mujeres a medida que envejecen”, dijo en un comunicado el médico coautor del estudio, Manu Goyal, profesor de radiología.

Según explica la BBC, intentando comprender más sobre el tema, “Goyal y su equipo tomaron imágenes cerebrales de 205 hombres y mujeres entre los 20 y los 82 años de edad, para analizar cómo sus cerebros estaban metabolizando el oxígeno y el azúcar”.

Con dicha información, crearon un algoritmo que calcula la edad de una persona según su metabolismo cerebral. “Así como cuando intentas adivinar la edad de alguien con solo ver su rostro, el algoritmo trató de predecir la edad de las personas según lo que mostraban sus cerebros” comenta la cadena.

Los resultados fueron asombrosos, la máquina mostró que las “edades cerebrales” de las mujeres eran, en promedio, 3,8 años menores que sus edades reales, pero en el caso de los hombres, el algoritmo mostró que ellos resultaban 2,4 años mayores que esta.

“La relativa juventud de los cerebros de las mujeres fue detectable incluso entre las participantes más jóvenes, que rondaban los 20 años”.

Si bien no está claro la razón por la que se da este fenómeno, Goyal afirmó en una entrevista radial a NPR, que podría estar realcionado con “asuntos hormonales o incluso genéticos”, donde se encuentran las pocas diferencias reales entre hombres y mujeres.

Ahora bien, la trascendencia del estudio para el grupo de científicos radica en las luces que puede dar para trazar la trayectoria del envejecimiento cerebral y “cómo el género podría influir en la vulnerabilidad frente a las enfermedades neurodegenerativas”, advirtió Goyal.