“Manifestantes exigen renuncia de Temer”, “Manifestantes incendian ministerios”, “Temer saca ejército para controlar protestas que piden su renuncia”, “Consejo Nacional de DD.HH. y la oposición condenan la militarización de Brasilia”.

Estos fueron los titulares de algunos medios del mundo, siguiendo atentos los hechos ocurridos en el país carioca, durante la semana pasada, en los que al menos 35 mil personas se manifestaron, luego que los movimientos Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo, junto a varias centrales sindicales, unieran sus voces para exigir la dimisión del  presidente de Brasil, Michel Temer, y el retiro de las medidas de austeridad en curso en el Congreso.

Nubes de humo, hondas con piedras, la sede del Ministerio de Agricultura incendiada, daños en otros edificios de la capital, la furia desatada. Las fuerzas de seguridad brasileñas respondieron con gases lacrimógenos para así evitar que los manifestantes llegaran hasta el palacio presidencial de Planalto. La amplia explanada de los ministerios parecía un campo de batalla. El caos.

Bajo este escenario, Temer autorizó el despliegue de mil 500 militares (mil 300 del Ejército y 200 de la Marina) en el Distrito Federal de Brasil para mantener el orden, medida que sería revocada un día después debido al “cese de los actos de depredación y violencia”.

Temer llegó al poder hace tan solo un año, luego que la ex presidenta Dilma Rousseff fuera destituida por el Congreso. Hoy se encuentra bajo investigación judicial por un caso de corrupción que causó una profunda crisis política en el país.

La situación empeoró luego que surgiera una grabación que, al parecer, lo mostraba avalando la compra del silencio del exjefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien se encuentra en prisión por participar en la trama de corrupción de Petrobras; y pese a que él ha dicho que no renunciará, los brasileños ya hablan de su posible reemplazo.

¿Qué dice la Constitución? En el caso de que Temer renuncie o sea destituido, será el presidente de la Cámara de Diputados quien asuma la presidencia por 30 días hasta que el Congreso vote por quien ejerza el cargo hasta el final del período a finales del 2018. Sin embargo, el cargo no puede ser ocupado por alguien bajo proceso judicial.  El problema es que el titular de la cámara baja, Rodrigo Maia, como quien le sigue en el listado, el presidente del Senado Eunicio Oliveira, se encuentran bajo investigación por corrupción, imposibilitándolos de asumir el gobierno si la procuraduría presenta cargos sobre ellos.

Entonces, si este fuera el caso, sería la titular de la Corte Suprema Carmen Lucía quien asumiría la presidencia hasta que el Congreso elija a un reemplazo.

La situación es compleja y es en medio de este clima que el mandatario sustituyó al ministro de justicia Osmar Serraglio por Torquato Jardim. Asimismo, insiste en el abanico de reformas económicas para un Brasil mejor. “Vamos a perseverar en esa travesía. No me desviaré de entregar a mi sucesor, en 2019, un país en condicional es mucho mejores que las que recibí”, aseguró Temer en Folha de Sao Paulo ¿Ganas de renunciar? Claramente no las hay.