Guatemala es un país de contrastes y por eso, quizás desde la capital, no se ven latentes los estragos provocados por la erupción del Volcán de Fuego hace exactamente un mes atrás.  Aún así, lo cierto es que el desastre dejó más de 300 muertos y desaparecidos y cerca de 3 mil 600 personas damnificadas que hasta hoy permanecen en albergues mientras se espera una reubicación por parte del gobierno ya que la zona afectada fue declara inhabitable por las autoridades.

La situación es delicada porque muchos de los poblados de las laderas del volcán fueron devastadas, principalmente San Miguel Los Lotes, y así, hoy, entre evacuados y damnificados se reparten en 16 albergues habilitados por el presidente Jimmy Morales y se espera que quienes se refugian en escuelas y centros comunales sean trasladados la primera semana de agosto, mientras tanto, son abastecidos por entidades civiles y gubernamentales de alimentos, artículos de higiene y salud.

El Secretario de Protección Civil, Sergio Cabañas,  comentó que en la estatal finca La Industria, en Escuintla, unos 40 km al sur de la capital, se están construyendo 40 albergues de madera denominados de transición, donde serán ubicadas cuatro familias en cada uno de ellos. En ese mismo inmueble, la organización TECHO está contruyendo 130 módulos habitacionales transitorios con aportes de empresas y el apoyo de voluntarios.

Según el Banco de Guatemala, la erupción dejó pérdidas de entre 66,8 y 106,9 millones de dólares y por eso el gobierno anunció más construcciones de hogares para los afectados de forma definitiva, licitando el proyecto a empresas privadas, junto con la futura entrega de un bono por 10 meses de 467 dólares para las familias damnificadas. Pero el problema no ha terminado.

Junto con ciertos cuestionamientos sobre el destino de los recursos para la ayuda y con las acusaciones de negligencia para el aviso de evacuar, la naturaleza tampoco deja en calma a la población ya que el volcán, de 3.763 metros de altura, sigue en actividad con 2 a 3 explosiones débiles por hora que generan deslizamientos en el cráter (llamados Lahares) y columnas de ceniza gris de casi 1.000 metros sobre este, según infromó el Instituto de Sismología.

Además, sin importar el peligro, familiares de los afectados siguen visitando la zona para ayudar aunque el terreno está en la completa desolación, tanto así que se decretó prolongar el período de emergencia por 30 días más, para darle urgencia a la destinación de ayuda en Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango. De hecho, la Procuraduría de los Derechos Humanos instó a “revisar y evaluar los protocolos interinstitucionales de actuación para la efectiva prevención de desastres” y atención a las víctimas.

¿Como se puede ayudar? Como siempre TECHO aporta con tu donación a la superación de la pobreza y en este caso ayudando directamente a la localidad afectada. Si te animas a ayudar entra Aquí.

Video de la lava Aquí