Por: Michelle Pollmann. Psicóloga Clínica, Magister en psicodiagnóstico e intervención terapéuticas, postítulo en Psicoterapia Psicoanalítica y Directora de Centro de Atención Integral Al Alma en Santiago de Chile.

 

La pregunta por el deseo sexual es por lejos el tema más tocado a la hora de hablar de parejas, intimidad y vida sexual. Todos quienes están, actualmente, en una relación de larga data saben que la llama (que en algún minuto fue un incendio), se va apagando con el paso de los días, semanas y meses. Mujeres y hombres comienzan una búsqueda implacable para encontrar el combustible que la vuelva a encender y así poder volver a sentir ese deseo animal que en algún minuto ambos miembros de la pareja sintieron.

Si ustedes ponen en google “cómo aumentar el deseo sexual” les van aparecer millones de links asociados a artículos y productos que prometen elevar el libido hasta las nubes. Pero la realidad es que no hay nada que esté científicamente comprobado que aumente el deseo sexual, así que no pierdan tiempo ni dinero en productos.

Lo que sí promete cierto movimiento es poder hablar del tema, ya sea con una amiga, un psicólogo o con tu pareja. Siempre escribo lo mismo y no me voy a cansar de decirlo: por qué será tan difícil hablar de temas íntimos con la persona que amas. Cómo va a ser tan difícil decir “mi amor, necesitamos hablar… quizás el tema sea un poco incómodo pero hay que hablar de nuestra vida sexual” y ahí cada una verá lo que tiene que decir. En el fondo, todas sabemos lo que queremos y lo que necesitamos, el tema es que no nos atrevemos a decirlo.

El otro día, una paciente (lleva 15 años casada) me contaba que, últimamente, se le ha venido a la cabeza la fantasía de hacer un trío. Algo que jamás había imaginado antes y que el solo hecho de verbalizarlo conmigo le generaba mucha vergüenza. Me dijo que no había ninguna posibilidad de que se lo comentara a su marido, por miedo a la reacción, a lo que piense de ella, etc. Y ahí estamos las dos, hablando de su fantasía y de cómo poder llevar esta información a su relación de una forma que sea un aporte, ya que su motivo de consulta es que no siete deseo sexual por su marido y ha pensado ser infiel varias veces.

Esta situación ocurre todo el tiempo en casi todas las relaciones. Una baja en el deseo sexual invita a que uno esté evaluando el mercado, como en un intento de saber si el problema lo tiene uno o la pareja. He llegado a escuchar mujeres que me dicen que sienten que se volvieron asexuadas, que podrían vivir perfectamente sin sexo. Creo que son discursos que, muchas veces, surgen en respuesta de la no atracción hacia “mi hombre”, y que por no querer hacernos cargo, creamos una realidad que sabemos que no es cierta.

Yo creo que todas las mujeres y los hombres atravesamos por etapas en la vida en la que nos sentimos con menos deseo sexual. Si queremos considerarlo normal o no, es tema de cada uno. Ese es un parámetro que depende de millones de factores, por lo que hablar de frecuencia sexual “ideal” no es propio de mi línea de trabajo. Por lo general, respondo que la frecuencia ideal es la que a ti y a tu pareja los deje tranquilos, y para saber eso hay que hablar, preguntarle desde un lugar de escucha tranquila y en paz. Porque lo que más importa es la forma en la que preguntas, no lo que estás preguntando.

El deseo tiene su propia trayectoria, y tu camino puede ser muy distinto al mío. Por eso, más que tips (jamás me van a ver escribiendo de tips), las invito a que puedan conocerse un poco más de lo que creen que se conocen. Las invito a que reconozcan las zonas erógenas de su cuerpo, a que exploren sus fantasías sexuales, a que puedan masturbarse sin culpa, a que puedan leer o escuchar videos en youtube de Esther Perel o de tantos otros autores que han dedicado años de sus vidas en estudiar el comportamiento sexual humano.

Una vez que sepan lo que quieren, lo que les gusta y lo que necesitan para estar plena sexualmente, inviten a su pareja a participar de este momento de sus vidas. Porque si realmente están enamoradas les aseguro que estarán haciendo la mejor inversión que una pareja pueda hacer.

Hay una película que vi hace poco de Maryl Streep con Tommy Lee Jones que se llama Hope Springs que grafica lo que en este post quiero transmitir. Ojalá la puedan ver y optar por este camino que tal vez es más difícil, vergonzoso, caro, etc. pero que estoy segura que les dará mayor satisfacción que tener un affair por fuera sólo para comprobar si aún tengo algo de deseo sexual o si éste se extinguió con el pasar de los años.