No se sabe con certeza de dónde exactamente es originario, pero sí se está de acuerdo con que proviene de algún lugar de África o Arabia, como Etiopía o Yemen y, aunque con el paso de los siglos se sabe que su mejor expresión se obtiene en cultivo de altura por sobre los 1000mts sobre el nivel del mar, en sus inicio se cultivó en tierras bajas de suelos fértiles. Así, con características algo distintas también en la preparación a lo que reconocemos hoy como café, el conocido como «vino árabe» entró a Europa y luego, con las rutas de comercio, se siguió expandiendo por el resto del mundo.

A lo largo de los años ha sido venerado y odiado según la época, pero hoy la ciencia nos da algunos datos específicos de las virtudes (y peligros) que puedes encontrar en esta tan admirada bebida de la que, en el mundo, se preparan al rededor de 2.250 tazas al día.

En el libro de El Manual del Café de Nicolás Artusi, hay una gran guía sobre todo lo que necesitas saber de este bendito grano, pero aquí te damos algunas pautas que tienen que ver con tu salud.

Para quienes temen de la cafeína, lo cierto es que en la dosis está el peligro, hay registros de quienes consumieron 5 gramos de cafeína pura en una sola dosis no resistieron el efecto con consecuencias letales, pero la verdad es que el consumo promedio va entre tres a ocho tazas de espresso al día lo que suma entre 250 y 600 milígramos de cafeína, por lo que hace poco probable que tomando café tengas efectos adversos. La cafeína se activa con agua, así, un café filtrado tendrá más de este componente que un espresso que se prepara con una máquina de alta presión y poca agua, pero a no ser que te tomaras 500 tazas de café filtrado es difícil tener una sobredosis por esta vía, así que vamos a lo positivo.

Sustancias beneficiosas

Polifenoles: los granos tienen un alto contenido de estos magníficos antioxidante que, aún cuando el nivel disminuyen con el tostado, sigue siendo beneficioso y alto en lignina, flavonoides y taninos.

Minerales y vitaminas: potasio, magnesio, fósforo y manganeso entre otros 30, son los que aporta el café y no se pierden durante el tostado. También tiene calcio, B2, B5 y B3.

Alcaloides: No solo aporta en los aromas y notas amargas sino que además son beneficiosos para tu salud. Tanto la variedad Robusta como la Arábica son altos en trigonelina.

Sus componentes, incluida la dosis de cafeína, hacen del café un agente beneficioso para muchas cosas, por ejemplo: es diurético, los músculos reciben más flujo de sangre, aumenta los neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la acetilcolina, que afectan en el ánimo. En resumen ¡es un boost de energía y antidepresivo natural!

También, hay evidencia científica respecto de sus efectos adelgazantes para lo que se aconseja consumir 400 milígramos diarios (primera ingesta 200 antes del desayuno y la segunda 30 minutos antes de comer). Por otra parte, la OMS en un estudio realizado durante 16 años, confirma que tomar tres o más cafés al día reduce la mortalidad prematura en un 18% en hombre y en un 8% en las mujeres, efectos que igual se ven al solo tomar una taza al día, aunque en menor medida (3% y 1% respectivamente).

¿Cómo aprovecharlo mejor? Según la Universidad de las Ciencias de la Salud de Bethesda, Meryland, se comprobó que entre las 9:30 y 11:30 es el mejor momento para disfrutar del café, ya que el ritmo circadiano del cuerpo humano está regulado por algunas neuronas del hipotálamo que controlan el sueño, liberando dosis de cortisol y este disminuye justamente en ese horario, es decir, volvemos a despertar con un mayor efecto. De todas formas, la sensación de estímulo y alerta se tendrá después de 30 minutos de beberlo. ¿Listo para disfrutar tu café?