No todos nacen con buen humor y, a veces, parece un pecado social andar con una sonrisa en la cara. Culturalmente, la idea de alguien despierto y sonriente se asocia a gente que no da importancia real a las situaciones y que está desocupada, por ende, a una persona poco importante. Nada más alejado de la realidad, el sentido del humor y permitirse reír en la vida está cada vez más valorado en los perfiles de selección para importantes empresas, fomentado en la psicología y la medicina. ¿Por qué? porque las implicancias de una personalidad con buen sentido del humor pueden ser muy poderosas.

Lejos queda la imagen de la persona seria y silenciosa como alguien importante, hoy por hoy, la ciencia ha comprobado que el cerebro de quien tiene buen sentido del humor está más preparado para afrontar, exitosamente, dificultades, influir en los demás y absorber nueva información tanto como poder transmitirla. Además, dada la condición de tener la percepción más abierta a los estímulos, el buen sentido del humor tiende a favorecer la buena comunicación, la estabilidad emocional y la flexibilidad, creatividad y por ende, la mayor capacidad de resolución de problemas.

Ahora bien, estamos hablando del buen sentido del humor, es decir, la capacidad de ver la vida con capacidad de análisis, menos stress y también autocrítica para sacar lo mejor de la situación, sin perder la importancia del momento, sino dando una nueva mirada o una mirada disruptiva que, ya se sea a través de la ironía o de la gracia, es siempre un aporte, jamás una falta de tino.

Pero ¿y la risa? Para que sea efectiva la risa debe causar vibración en nuestro cuerpo, la gracia de una carcajada reside en el efecto físico y químico que produce y aquí se une con lo anterior ya que están más dispuestos a reír quienes tienen un acercamiento a la vida desde el buen humor.

Aquí algunos aspectos positivos:

  • Refuerza la creatividad y la imaginación.
  • Los niños superan o sobrellevan con mayor facilidad enfermedades o pruebas diagnósticas si se utiliza el humor.
  • Aumenta la autoestima.
  • Reduce el dolor.
  • Proporciona mayor resistencia y manejo emocional.
  • Ayuda a reenfocar y crear opciones mejorando el estado de ánimo y la sociabilidad.
  • Ayuda en los procesos de aprendizaje.

.