Ati  Por: @ati_nutrifitness

En los últimos años ha surgido una creciente evidencia acerca del efecto negativo que la dieta occidental tendría sobre la función cognitiva. Estudios sugieren que la ingesta excesiva de grasas saturadas y azúcares procesados se relaciona con el deterioro en varios procesos de aprendizaje y memoria, dependientes del hipocampo (órgano donde residen funciones esenciales como la memoria a largo plazo y procesos cognitivos).

Respecto de las funciones cognitivas, hay estudios que señalan al desayuno como una de las comidas que tendría mayor impacto en estas, ya que su omisión provocaría un estado fisiológico que afecta negativamente, pues el cerebro es sensible, a corto plazo, a la falta de nutrientes.

En escolares y adolescentes, hay datos que sugieren que el consumo del desayuno tendría un efecto a corto plazo positivo y específico sobre la función cognitiva dentro de las 4 horas posteriores al consumo, específicamente en tareas que requieren atención, función ejecutiva y memoria. Aunque, este potencial parece ser más pronunciado en los niños desnutridos. Por otra parte, en estudios agudos que compararon el tipo de desayuno, se ha propuesto que un desayuno compuesto por alimentos de bajo índice glicémico, se asocia más consistentemente con efectos positivos sobre la atención. Sin embargo, estos últimos efectos no están absolutamente claros.

Respecto a los adultos, en general, hay una gran cantidad de estudios que han examinado el impacto cognitivo de la ingesta calórica después de un ayuno de ≥8 hrs. Si bien, los resultados son inconsistentes, se ha sugerido una ventaja del consumo de desayuno en relación a la memoria, especialmente el recuerdo tardío. Menos claros son los beneficios potenciales para la atención y la función ejecutiva, que tienden a mostrar hallazgos equívocos.

¿Cómo elaborar un buen desayuno?

Si bien, los efectos del desayuno no están confirmados para la totalidad de las funciones cognitivas, todo indica que esta práctica aporta más beneficios que otra cosa.

Como regla general, el desayuno debe aportar la cuarta parte de las calorías diarias y es una buena ocasión para incluir alimentos que no deben faltar en la alimentación, se sugiere que incluya alimentos de al menos cuatro de los grupos básicos: lácteos, cereales o granos (mientras más naturales, siempre es mejor), frutas, alimentos que aporten proteínas, aceites saludables, etc.

Un par de ejemplos:

1. 1 taza de té o café, acompañado de 1 bowl de leche descremada con ½ taza de avena y canela junto con 1 kiwi picado.

2. 1 taza de té o café, acompañado de 1 plátano picado con 1 yogurt descremado y 2 rebanadas de pan molde integral con 1 huevo revuelto.

3. 1 taza de té o café, acompañado de 1 +o ½ marraqueta con 1 trozo de quesillo y tomate.

BIBLIOGRAFÍA:
* Adolphus K, Lawton CL, Champ CL, Dye L. The Effects of Breakfast and Breakfast Composition on Cognition in Children and Adolescents: A Systematic Review. Advances in Nutrition. 2016;7(3):590S-612S.
* Galioto R, Spitznagel MB. The Effects of Breakfast and Breakfast Composition on Cognition in Adults. Advances in Nutrition. 2016;7(3):576S-589S.