La Organización de Estados Americanos (OEA) reconoció hace unos días que hoy, en Venezuela, hay una alteración al orden constitucional, una “dictadura” y debe elegirse “un nuevo gobierno con legitimidad democrática que le permita al país salir del pozo”, dijo para BBC Mundo el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Esto, luego que a fines de marzo el presidente venezolano encomendara al tribunal superior de justicia (equivalente a nuestra Corte Suprema de Justicia), las potestades del parlamento unicameral, quedando Nicolás Maduro a merced de los poderes extraordinarios en materia penal, militar, económica, social, política y civil. Así fue como en todo el mundo los medios de comunicación comenzaron a hablar de “autogolpe”.

¿Pero por qué realizar un golpe de estado? El régimen, al anular de facto todas las atribuciones de la Asamblea Constituyente, les quitaron a los diputados la inmunidad parlamentaria pudiendo ser juzgados como cualquier ciudadano. Algunos especialistas creen que Maduro está detrás de alguien.

¿Se sintió amenazado y decidió dar una señal de poder y provocación? José Noguera, vocero de la disidencia venezolana en Chile habló con www.elmuro.cl y dijo que “la mejor señal de eso es el proceso para validar otra vez a los partidos políticos. Y la intención del gobierno es que no se validen, que no recojan el número de firmas suficientes. De hecho, en una ciudad de dos millones de habitantes pusieron una sola máquina. Aun así, hasta ahora la mayoría de los partidos importantes se han validado. Esto es sin duda una demostración de fuerza para el gobierno de Maduro. La gente está con los partidos. Débiles no están”.

Según los conceptos que utiliza la resolución del Consejo Permanente de la OEA, en Venezuela hoy existe una alteración del orden constitucional y una violación del mismo, es decir, una dictadura en que todos los parámetros garantizadores de principios y valores que contienen los sistemas constitucionales de democracias representativas han sido completamente eliminados y destruidos, “por un régimen que no respeta la separación de poderes ni las garantías individuales, que tiene presos políticos, que es indiferente a una crisis humanitaria y social sin precedentes en el país”, dijo Almagro.

Y así es como se ha entendido en la mayoría de los países del hemisferio: Venezuela no está viviendo en democracia. Y para algunos, solo será cuando dicho país logre restablecerse que habrá mejores condiciones de recuperación.

“Un país que está siendo saqueado completamente en todos sus recursos materiales y minerales, que ha desactivado completamente su aparato productivo y que está viviendo una crisis social sin precedentes. Venezuela hoy necesita recuperarse. Eso solamente se puede lograr con un gobierno legítimo. Por eso, cuanto antes Venezuela tenga un gobierno legítimo, menos grave va a ser la crisis social y económica en el país”, explicó el secretario de la OEA para BBC Mundo.

Maduro prometió elecciones, pero para ciertos especialistas, el deterioro del país se encuentra en estrecha proporción a cuándo ésta logre concretarse. “Si demoran estas elecciones un año, la crisis económica, social y humanitaria se va a haber agravado. Si las elecciones se van a dos años —de ningún modo puede pasar esto— las condiciones de saqueo de ese país van a ser todavía mucho peores”, sentenció Almagro.

La ciudadanía está dividida, mientras algunos salen a las calles a exigir la destitución de los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo en Miranda y Carabobo, otros se alinean en la senda de Maduro. De momento las violentas protestas continúan, sumándose la muerte por un disparo (del que aún se desconoce su origen) de un joven de 19 años.

Tal como fue publicado en el New York Times, en Venezuela la gente no sólo está cansada del gobierno, sino también de los fracasos de la oposición, que no ha hecho más que demostrar su incapacidad de darle una salida coherente a semejante crisis. Es que con una inflación de 750%; una contracción del PIB del 6 %; una reducción de las importaciones del 85% en los últimos tres años por la poca disponibilidad de dólares del estado y la baja en los ingresos petroleros; un desabastecimiento de productos básicos del 60%; escasez de medicamentos; censura de prensa; y represión, era de que la oposición hubiera logrado avances contundentes. Pero no…

Hoy Maduro se encuentra hermético a pesar de que hace algunos días el canciller del régimen venezolano visitó la OEA donde se planteó el tema pero se mostró muy cerrado a cualquier posibilidad de trabajo en conjunto y de gestiones diplomáticas que colaboren para resolver el tema en Venezuela.

La editorial de www.elpais.com escribió: “en un continente donde la democracia ha avanzado espectacularmente desde que dejara finalmente atrás regímenes de los años setenta y ochenta, el retroceso de Venezuela hacia una dictadura constituye una tristísima noticia y arroja preocupantes sombras sobre el futuro del país (…) Hoy Venezuela es un país aislado del resto de sus vecinos, con presos políticos, la oposición perseguida, el Parlamento suspendido y la economía destruida. Este es el verdadero legado de Nicolás Maduro y el chavismo. Algo que no merecen los venezolanos, a quienes no se les puede negar el derecho, como exige la OEA, a elegir a sus gobernantes en unas elecciones libres”, concluye.