100 casos de violación sexual a mujeres al día en India, una cada 46 minutos en Guatemala, en Chile subió en un 10% el caso de abusos sexuales a menores y adolescentes, en México 99 casos al día y en el mundo se calcula que una de cada tres mujeres ha sido violada y dos de cada tres han sufrido violencia sexual de algún tipo según la Organización Mundial de la Salud.

Estas son cifras escalofriantes y lo que hace aún más horrendo el panorama es que los violadores, no son personas ajenas, ni extrañas, ni escondidas, sino en la mayoría de los casos, son hombres que pertenecen de alguna manera al círculo cercano de la víctima.

¿Y la violencia sexual? según la ONU, el término “violencia sexual basada en el género”, encierra una amplia variedad de abusos que incluyen: amenazas sexuales, explotación, humillación, asaltos, violencia doméstica, incesto, prostitución involuntaria, tortura, inserción de objetos en orificios genitales y tentativa de violación. La mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales dañinas (incluyendo el matrimonio temprano, que aumenta sustancialmente la morbilidad materna) son formas de violencia sexual basada en género contra las mujeres que no se pueden pasar por alto ni justificar sobre la base de la tradición, la cultura o el conformismo social”.

Ahí está gran parte del problema, porque dentro de la mente del violador o agresor, su apetito no es necesariamente sexual, sino las ansias de sentirse poderoso y por eso recurren a víctimas que puedan someter. Si en su visión la mujer no tiene valor, como en las culturas donde predomina el machismo, las víctimas tienden a ser en su mayoría, mujeres. Así se dan casos de abusos entre jefe y secretaria, médicos a pacientes, entrenadores a sus alumnas, e incluso, grupos a una víctima cualquiera.

Si bien los perfiles de violadores/abusadores pueden ser variados, sí hay un patrón al cual estar alerta. Según reflejó el estudio realizado por María Eva Sanz, a condenados por violación o abusos en los distintos recintos penitenciarios de Argentina, hay rasgos que son común y coinciden con un patrón universal (y que no es siempre es la que tenemos en mente del hombre bruto sin educación) y que detallamos en los siguientes 8 puntos:

1- No tienden a ser personas muy mayores ya que el promedio de edad va entre los 25-40 años.

2-Casi todos tienen buena escolaridad y estudios universitarios u oficios. Además, son personas con trabajos estables. (Lo factores determinantes son la crianza familiar y cultural, no la escolaridad necesariamente).

3-El violador/abusador, casi nunca comete el delito estando alcoholizado o bajo el efecto de estupefacientes, pero sí usa esos recursos para encontrar a sus víctimas indefensas.

4-Si bien no hay un patrón de alguna psicopatía recurrente, los estudios demuestran que sí hay una personalidad psicopática de base, ya que suelen provenir de familias con fallas de crianza o ellos mismos han sido víctimas de abusos y violencia entre los 6-14 años.

5-No son obsesionados con el sexo, el acto para ellos representa poder y dominación sobre víctimas indefensas como suelen haber sido ellos. Lo que pretenden es un empoderamiento a través de la humillación psicológica y la dominación física.

6. En un gran número de casos los individuos que cometen violaciones consideran que tenían derecho a forzar a la víctima, en ocasiones por razones culturales. Así, las agresiones sexuales son más frecuentes en personas y regiones en las que aún persiste una cierta consideración de superioridad del hombre ante la mujer, o bien consideran que sus necesidades están por encima de los demás.

7. No Piensan en la víctima sino en ellos. No le importa o elige no pensar en qué supone la violación para la víctima, o bien que llega a considerar que la satisfacción de su deseo de poder y sexo merece el sufrimiento de la víctima.

8.No asumen la responsabilidad. Suelen indicar que la culpa de la situación es de la propia víctima. Frases como “iba provocando”, “en el fondo quería” y variantes de ellas son frecuentes en agresores sexuales que han sido detenidos, evitando hacerse cargo de la situación y excusándose.

Cada vez más son las agrupaciones de ayuda a las mujeres víctimas de violaciones y abusos, incluso a través de redes sociales como Intagram donde denunciar casos y buscar apoyo (como lo es @chapinasquehablan en Guatemala y el movimiento #niunamenos). Lo importante es siempre tener la valentía de pedir ayuda y denunciar. Busca en tu ciudad la red de apoyo y orienta a tus cercanos para que en lugar de aumentar, los casos disminuyan y se haga justicia para tantas que aún guardan su situación en silencio.