Por: Camila Silva, Psicóloga.

Uno de los grandes hitos en la niñez se asocia a la entrada al mundo escolar, ese proceso que algunos vivieron por primera vez hace poco, donde el niño se separa por primera vez de sus figuras de confianza por varias horas. Al ser un importante hito, debemos entenderlo como crisis, la cual desde la teoría de E. Erickson (1995) se entiende como cualquier evento que nos hace pasar de un estadio a otro de manera progresiva, el cual puede desarrollarse sin dificultades o, en su defecto, generar un impacto, que provoque patología.

En la actualidad, es poco probable que nuestros hijos no hayan pasado por el jardín infantil, anterior a su ingreso al colegio, por lo cual, estamos más preparados para enfrentar este desafío y así “enfrentar la crisis”.

Cuando los niños ingresan al mundo escolar, se empieza a desarrollar un proceso de adaptación, el cual no podemos predecir, ni determinar su duración, por lo cual debemos estar tranquilos y atentos, para poder responder asertivamente a las demandas exigidas por nuestros hijos. A continuación, algunos tips para que entendamos este proceso:

1. Cómo es la primera separación real y extensa entre el niño y sus padres, es normal sentir ansiedad, por lo que la invitación es a estar tranquila, ya que en la medida que lo estés, tu hijo también se va a sentir más acompañado en este proceso.

2. Para los niños que asisten por primera vez, es normal que su ansiedad y angustia, se exprese a través del llanto o pataletas previas al ingreso, o que incluso se aferren a su figura de confianza para que no lo dejen. No te sientas mal, es normal.

3. Pueden aparecer síntomas físicos, como dolor de guatita, cabeza y nauseas, incluso, dificultades para conciliar el sueño. Debemos entender que es otra forma de nuestros hijos de expresar su ansiedad y calmarlos.

4. Debemos entregar seguridad, favorecer en nuestro hijos el tránsito de emociones de estrés, propias de las crisis, a espacios de calma, que potencian su adaptación de manera fluida.

5. Cada niño es un mundo y puede expresar sus emociones de maneras distintas, lo esperable es que, en relación a su edad, los síntomas descritos desciendan cuando la rutina se les haga propia (pueden ser días o un par de semanas, o más) y así, se vayan sintiendo seguros de este nuevo espacio. Debemos entender que ellos, no comprenden de manera inmediata que esta “Separación” no es permanente y esto tiene que ver con su nivel de desarrollo cognitivo.

Lo más relevante de ese proceso tiene que ver con que como adultos, respetemos su ritmo personal y emociones, los atendamos cariñosamente y acompañemos, además no tengamos miedo de entregarles información respecto a este nuevo espacio, ayudemos a nuestro hijo a dialogar y expresar sus necesidades, no debemos olvidarnos, que también fuimos niños y vivimos esta experiencia