Por: Catterina Siri, directora editorial Stampa Magazine.

 

Me siento a escribir esta columna con una taza de café cargado, los días han sido intensos. ¿Por qué? porque ser emprendedor no es fácil.

Hace un tiempo, un amigo comentaba, en su muro de Facebook, lo feliz que estaba hoy al ver que sus proyectos se materializaron con éxito, pero advertía que “no todo lo que brilla es oro” y yo, desde el otro lado de la pantalla, le encontré la razón.

Chile es un país con muchos privilegios geográficos y, por qué no decirlo, también bastante estable como para proyectarse con cierta seguridad económica, al menos comparativamente, nuestra querida franja con vista al mar, sale ganando en cuanto a confianza se refiere si miramos el resto de la región. Pero ese argumento no basta.

Según estudios realizados por GEM Chile (Global Entrepreneurship Monitor), en nuestro país, el perfil promedio del emprendedor es de clase media, pocas veces menor a los 40 años, y enfocados al consumidor final y/o servicios. Además, mostraron que el 2015, el total de emprendimientos denominados por “necesidad” aumentaron en un 10% en relación a otros años, aunque sí se frenó en cifra parecida cuando se asoció a las “oportunidades percibidas”, lo que se atribuye a factores económico y a la sensación de inseguridad que, a final de cuentas, repercute directamente en la inversión y así, empieza el circulo vicioso que más que alentar a las nuevas ideas, mutila gran parte de ellas.

Resulta que hay que ser extremadamente ordenado y aprender en el camino y aunque el mismo estudio mencionado muestra que el emprendimiento es percibido como positivo, rara vez, un emprendedor se verá aliviado con dicha afirmación. Existen ayudas de financiamiento, pero hay que informarse bien, hay planes de instituciones que favorecen y apoyan y eso se agradece. Aún así, quisiera darles un mensaje de advertencia a todos los que tienen una idea en el tintero con ganas de que salga a la luz: Si no se enamoran de su idea, si no se empapan de ella, no lo van a pasar bien.

Ser emprendedoras nos ha hecho movernos por aguas turbulentas donde se nada contra la corriente casi todo el tiempo, por financiamiento, por confianzas, por hacer las cosas bien, por hacer que los procesos avancen con todas las ganas, pero con pocas manos. Porque te encuentras con quienes te alientan y entienden que en un principio las cosas son más lentas, pero también, porque están esos que sólo dificultan el camino para los pequeños proyectos, aprovechándose del sistema.

No me malentiendan, aquí lo que busco es abrir los ojos de quienes creen que todo funciona sólo exigiendo y nunca devolviendo la mando, sólo sacando beneficio sin mirar que a la vuelta de la esquina, el emprendedor es el pequeño motorcito que genera una Pyme, y así  todos vamos sumando…

En Stampa Magazine queremos hacer una mención honrosa a todos quienes, como nosotras, emprenden sacando adelante sus ideas, a pesar de la dificultades, de la mala onda de quienes creen que porque no estás, tal vez, en una oficina formal, tus horas valen menos o simplemente, “descansas todo el día”, sin darse cuenta de que la realidad es que faltan horas para seguir trabajando y aprendiendo. ¡Arriba todas las cabezas! Las creativas y las contables; arriba esas que a pesar del susto que da, se atreven; arriba todos los motivados y empeñosos. Arriba todos juntos a apoyarnos mutuamente, el famoso “win-win” es posible, sobre todo en estas iniciativas.

Aplausos para todos los perseverantes, para quienes al igual que Stampa Magazine, crean y avanzan. Por mi lado, aprovecho de agradecer a quienes nos apoyan en nuestra vida personal (entendiendo los horarios extraños), y también en lo laboral, nuestros auspiciadores como: Medsthetik, LHH Chile, Mercado Libre, Speedworks, San Pellegrino, entre otros que nos acompañan.

Ok, se acabó mi taza de café, con esto cierro el computador en paz. Buenas noches.