Sorprendente declaración hizo esta semana el presidente de Tanzania John Magufuli al instar a las mujeres de su país a “abandonar” los métodos anticonceptivos porque, en sus propias palabras, es “importante reproducirse”. “Si ustedes tienen ganado, son grandes granjeros, pueden alimentar a sus hijos. ¿Por qué recurrir entonces al control de la natalidad?” habría declarado en un discurso este domingo, juzgando la voluntaria decisión de retazar o incluso eliminar la opción de ser madres.

“He viajado a Europa y a otros lugares y he visto los efectos nefastos del control de la natalidad. Algunos países enfrentan un declive demográfico, les falta mano de obra”, dijo. “¡Es importante reproducirse! Las mujeres pueden abandonar, a partir de ahora, los métodos anticonceptivos”, concluyó enfático. Pero, ¿es tan así?

Es cierto que la población en países desarrollados de Europa y Asia envejece a pasos agigantados y se toman medidas para no afectar la economía de forma negativa, pero también es cierto que la explosión demográfica del planeta no da muestras de necesitar más nacimientos.

A diferencia de los continente mencionados, la población africana, según reportes de la ONU, se duplicará de aquí a 2050, llegando a los 2.500 millones de personas. Tan solo Tanzania cuenta, actualmente, con una población de unos 60 millones, lo que supone una problemática seria ya que el crecimiento económico y el empleo no avanzan en la misma magnitud.

La explosión demográfica del planeta es considerada por los analistas como la “pandemia del siglo XXI” ya que su descontrol puede tener consecuencias catastróficas para los mismos seres humanos, partiendo por el desgaste y explotación del planeta para satisfacer las necesidades de tantos habitantes.

Siendo los que somos (ya pasamos los 7 mil millones), se necesita casi un globo terráqueo adicional para satisfacer la demanda de un año ya que consumimos el equivalente a 1,7 veces la tierra. Según la ONG Global Footprint Network, en lo que llevamos del 2018, se han agotado el agua, los árboles, el suelo fértil y los peces que estaban programados para consumirse en 365 días, es decir alcanzamos el “día de sobrecapacidad”, lo que incluye la demanda de fibras y la cantidad de emisiones de dióxido de carbono que los bosques pueden absorber.

Para la secretaria ejecutiva de Naciones Unidas para la Convención sobre el Cambio Climático, Patricia Espinosa,  la situación es “preocupante”  y llama fervientemente a respetar los Acuerdos de París, los cuales “se basan en límites y formas de consumo a los que necesitamos adherirnos para sobrevivir”.

La responsabilidad de los países para establecer el día de sobrecapacidad varía según varios factores de capital ecológico como la vegetación natural y población, pero también de sus políticas y hábitos, así por ejemplo en América Latina, Belice lo alcanzó el 29 de abril, siendo el más próximo y Guatemala el 30 de noviembre, el más lejano. Chile el 2 de junio, Argentina el 15 de junio y brasil 18 de julio.

La preocupación por la explosión demográfica entonces, va más allá de la economía local e invita a ver la situación en términos globales. ¿Cuántos más aguantará el planeta?

Aquí algunos recordatorios para la ayuda cotidiana:

-Recicla en casa: crea tu compost con la basura orgánica y separa el resto para reciclaje adecuado. así tendrás material para hacer cultivar tu jardín.
-Evita el consumo excesivo de energía: apaga la luz cuando no la estés usando y todo lo que signifique un aumento de consumo innecesario.
-¡Cuida el agua! Ojo con los detergentes y los químicos que estamos liberando en el medio ambiente.
Evita el plástico y los envases que no puedas reutilizar.
-Evita cortar árboles y preocúpate por conservar viva la vegetación de tu ciudad. Los bosques son pulmones naturales del planeta.