Hablar de Franca Sozzani es complejo porque su creatividad no es algo lineal, como una biografía en la que podemos decir que cursó estudios en el Liceo clásico Virgilio de Mantua (Italia) y se graduó en Filosofía y Letras en la Universidad Católica del Sagrado Corazón con una tesis sobre filología germánica.

Luego, su trayectoria es conocida por cualquier interesado en el mundo de la moda y editorial. Inició su carrera trabajando para la revista Vogue Bambini. En 1980 pasó a ser directora responsable de la revista Lei. Tres años más tarde dirigió también la versión masculina de la revista titulada Per Lui. Desde 1988 fue directora de la publicación Vogue Italia y desde octubre de 2006 también dirigió la versión masculina de la publicación, L’Uomo Vogue.

Fue directora editorial de Condé Nast Italia y desde marzo de 2013 fue presidente de la Fundación IEO (Istituto Europeo di Oncologia). En febrero de 2010 lanzó el sitio de Internet Vogue.it, el primer portal en el mundo dedicado a esta publicación.

Podríamos seguir añadiendo participaciones y fechas, sin embargo lo que en Stampa queremos destacar es el poder creativo de una mujer que lideró por tres décadas la vanguardia en el mundo editorial y una de las ediciones más destacadas del orbe.

Sus metodologías eran exigentes, no se contentó jamás con la simple visión de las tendencias en términos textiles localizados, sino por el contrario, su forma de ver el mundo la llevo a trabajar las temáticas más rupturistas como la violencia de género y la cuestión racial de una manera sobria con imágenes potentes y elegantes, sin cursilerías, directa y a la vez muy conceptual. Características clásicas de sus producciones.

No por nada Vogue Italia tiene la fama de imponer el ritmo y ser la edición de vanguardia por excelencia en forma, imagen, color y contenido en cada uno de sus números. ¿Cómo logró eso?Siempre trabajó con lo mejor y confiaba ciegamente en las ideas bien trabajadas visualmente, como retratos de un momento.

De hecho, fue una precursora en convocar a grandes fotógrafos a sumarse a sus equipos editoriales. Steven Meisel, a quien siempre le confió sus portadas, Bruce Weber y Peter Lindbergh estaban en sus filas. Al igual que promovió nuevos rostros en el modelaje, toda la camada de súper modelos de los noventa fueron un acierto de Sozzani.

Lamentablemente, Franca Sozzani combatía hace un tiempo con un tumor que le terminó costando la vida y el pasado 22 de diciembre, a sus 66 años, murió. ¿Qué recordaremos? Todo. Su forma particular de ver el mundo, su calmada imagen y la revolución que causó en el mundo editorial, por su elegancia, por su forma particular de plasmar las ideas en imágenes, por su fuerza…etc.

Tal vez, falten algunos tomos en la mesa de entrada del Café 10 Corso Como en Milán (galería fotográfica y café de su hermana Carla Sozzani), como también veremos con más melancolía el documental hecho por su hijo Francesco Carozzini para le festival de Venecia, Franca: Caos y Creación; pero lo que está claro es que deja un espacio y un desafío para quién le toque llenarlo.

Por nuestra parte, simplemente gracias por el talento, por la inspiración y por ser una mujer que nunca necesitó gritar para plantear su visión, ni tampoco parecer un ogro para mostrar el contenido con fuerza, gracias Franca por redefinir la palabra vanguardia y ser, a la vez, un ejemplo de elegancia… mezcla muy difícil de ver hoy.

Arrivederci y hasta siempre.