Por: Michelle Pollmann Psicóloga Clínica, Magister en psicodiagnóstico e intervención terapéuticas, postítulo en Psicoterapia Psicoanalítica y Directora de Centro de Atención Integral Al Alma en Santiago de Chile.

 

La frecuencia sexual es el GRAN TEMA entre las parejas. No hay persona que no me pregunte cuánto es lo recomendado semanalmente o cuánto es el promedio de las parejas que yo atiendo. Y la verdad es que siempre respondo lo mismo, no hay una cifra exacta, sino que cada pareja deberá encontrar su número, acomodado a las necesidades y funcionamiento de cada uno.

Y claro, a veces te toca ver a tu amiga que está recién saliendo con un tipo, donde el mundo es color de rosas y el sexo lo tienen a la vuelta de la esquina y es inevitable compararse. Triste realidad, todos pasamos por ese glorioso momento pero muchos están lejos de él. Me pregunto qué será lo que pasa una vez que ya estas oficialmente pololeando, conviviendo o casada, que la frecuencia automáticamente disminuye, al menos en un 50%.

Será la rutina, lo poco novedoso, el aburrimiento, muchas dicen me da lata, estoy cansada me quede dormida con los niños, mañana me levanto temprano, etc. Lo digo en femenino porque me toca ver más mujeres con bajo deseo que hombres, pero debo decir que últimamente el estrés, las altas exigencias de los cargos laborales y de la vida en general ha llevado a que varios hombres consulten porque ya no sienten deseo sexual o éste ha disminuido considerablemente.

Otras mujeres tienen fantasías sexuales en el silencio de su cabeza que jamás compartirán con nadie (sólo con su terapeuta y con una vergüenza del tamaño de una catedral). El otro día
escuchaba de una paciente “mi sueño es que llegue este hombre (no se refería a su marido ni tampoco a un amante, simplemente a un hombre que vio una vez en un lugar y se flechó) y me tiré a la arena con un poco de violencia y me haga el amor con pasión”. Así de simple era su fantasía, pero al preguntarle qué pasaría si en vez de ese hombre eso lo hiciera su marido, la cara de frustración y aburrimiento era incomparable y dijo “es que él nunca lo haría, y yo nunca se lo
pediría, porque ahí le quito toda la sensualidad”.

Esto me hizo pensar en que las parejas necesitan romper la rutina de vez en cuando, no hay nadie en el mundo que diga que la rutina es atractiva. Necesitamos crear novedad en lo que ya
conocemos, y para eso necesitamos mucho amor, ganas y creatividad. Al final, el amor es un juego. Amar es darse, no apropiarse.

Es el factor sorpresa lo que hace que la escena sea aún más erótica. Lo importante acá es captar el timming perfecto, no vas a llegar a tu casa a sorprender a tu mujer cuando ella está bañando o dándole de comer a tu hijo. ¡No! Te advierto que si lo haces, te llevaras un GRAN rechazo. Pero si lo haces mientras los niños duermen, o están a cargo de otra persona y tu hermosa y bella mujer aunque esté con la peor pinta, te prende esa mini llama y activa esa fantasía que tú también quieres cumplir, go for it!

Las relaciones hay que construirlas todos los días, no basta con haber tenido un príncipe azul al principio y que después haya desaparecido. Tampoco basta con hacerse el regalo lindo o la cena romántica una vez al año para el aniversario. Hay que trabajar todos los días en construir una relación sana, plena y feliz.

Mientras estén los dos creo que ambos son responsables de regar la plantita, pero cuando nace un hijo necesitas que tu hombre se vista de jardinero y sea él quien durante un tiempo riegue las plantas para que el pasto no se seque, porque tú estás preocupada de un nuevo jardín, que requiere de tu total atención y dedicación.

Ojo, dije ‘por un tiempo’, no es para siempre. Es hasta que ya te sientas capaz de regar dos jardines a la vez. Ahí nuevamente comienza la pega para ambos. Entender que la frecuencia sexual
varía según la etapa de la vida en la que ambos estén y que anhelar a que siempre sea como fue en el principio es una fantasía utópica. Como siempre digo, lo importante es hablarlo y negociar un acuerdo que los mantenga felices y satisfechos a ambos.