La realidad llena de ripios del género femenino a lo largo y ancho del planeta es tan variada como cada país. Si bien podemos hacer eco de lo que más manejamos que es la situación en América de acuerdo a las estadísticas con respecto a la violencia contra las mujeres, las diferencias salariales, etc, llama la atención lo que está ocurriendo en algunos países de Asia donde la rigidez cultural hace que muchas decidan no seguir procreando ni tener pareja. Optan por la extinción de su cultura.

Así lo mostró el reporte de la BBC respecto de la realidad en Corea del Sur que cuenta con un índice de fertilidad dentro de los más bajo del mundo (1,17 registrado el año pasado, sólo siendo superado por Taiwán con 1,12, Macao con 0,94 y Singapur con 0,82.) y donde las mujeres están decididas a no cambiar su estilo de vida para no ser consideradas como “esclavas”.

¿Qué está pasando?

“No tengo planes de tener hijos, nunca”, dijo la joven caricaturista en internet de 24 años Jang Yun-hwa, cuando conversó con el reportero de BBC en un café de moda en pleno centro de Seúl. Su preocupación es tirar por la borda lo logrado ya que, en su país, la idea de familia y carrera no son compatibles, puesto que las leyes de no discriminación labora para una mujer embarazada (o en edad fértil), según dicen los mismos sindicatos, no se ponen en práctica.

En el reporte de la cadena de noticias mencionada, se relata la historia de Choi Moon-jeong, para ejemplificar la situación. Resulta que esta mujer se llevó una sorpresa cuando le dijo a su jefe que iba a tener un hijo. “Mi jefe me dijo: ‘Cuando tengas un hijo, tu hijo será tu prioridad y la empresa pasará a un segundo plano, ¿podrás trabajar entonces?” comentó, pero lo peor estaba por venir.

Según sus propias palabras, su jefe no tuvo ninguna consideración con su embarazo, por el contrario, aumentó la presión y carga laboral al punto que  Moon-jeong empezó a sufrir convulsiones debido al estrés que ya le estaba provocando síntomas de aborto espontáneo. Cuando volvió luego de una semana en el hospital la tensión siguió y todo presionaba en el ambiente para que ella renunciara a su cargo.

“Creo que hay muchos casos en los que las mujeres se preocupan cuando quedan embarazadas y tienen que pensar con mucho cuidado antes de dar la noticia”. “Mucha gente que conozco no tiene hijos y no planea tenerlos”. declaró.

Corea del Sur en medio siglo pasó de país en desarrollo a ser una economía grande y estable del mercado mundial, pero el progreso no produjo un cambio cultural igualitario con las mujeres, que fueron quienes, mayoritariamente, trabajaron por salarios muy bajos en las fábricas y, según sus protagonistas, tampoco fue valorado el trabajo dedicado al cuidado de la familia ni mucho menos compartido (a pesar de la falta de tiempo). Situación que hasta hoy parece mantenerse.

“En este país, se espera que las mujeres sean las animadoras de los hombres”. “Hay muchas instancias en las que incluso aunque la mujer tenga trabajo, cuando se casa y tiene hijos, la crianza depende completamente de ella, y también se le pide que se ocupe de sus suegros si es que están enfermos”. Señaló Yun-hwa.

Lo cierto es que las cifras avalan lo que la profesional menciona, ya que el hombre surcoreano, en promedio, al día pasa solo un quinto del tiempo de lo que pasan las mujeres dedicadas al trabajo no remunerado como el cuidado de los niños y el hogar, independientemente que tenga o no trabajo salariado. No es para extrañarse la actitud femenina del país de no casarse, no tener hijos, ni siquiera novio, lo que se denomina la generación “Sampo”, que implica abstenerse de las tres cosas.

Además, se suman los niveles de competitividad de las escuelas que exigen de profesores particulares para los alumnos para mantener el nivel, lo que hace que, finalmente, la educación gratuita prevista no sea suficiente. Pero lo que es más grave, es lo revelado por El Instituto Coreano de Criminología, que publicó los resultados de una encuesta realizada en 2017 en la que el 80% de los hombres consultados admitieron haber sido abusivos con sus parejas… La situación para nuestras congéneres parece no tener luz cercana.

Es más, la postura de la generación “Sampo”, que ya les tocó el mundo globalizado, parece ser igual de drástica que la realidad que les restringe sus opciones. Cuando el periodista Simon Maybin (quien hizo el reporte), le pregunta para finalizar a Yun-hwa si es que no le preocupa el futuro de la cultura de su país, destinada a desaparecer si sigue disminuyendo la tasa de natalidad, ella responde: “Es hora de que la cultura dominada por los hombres también desaparezca”. “Debe morir”. Sentenció categórica.