Por: Trini Castellanos

Cómo recordarás en el último artículo vimos algunos pasos para iniciar en la meditación, especialmente nos enfocamos en la preparación para esta práctica. Ahora, te traigo una guía para realizar una meditación luego de haber hecho todos los preparativos.

Para iniciar, establece unos 20 minutos en tu temporizador y busca un lugar tranquilo, poco iluminado y procura tener ropa cómoda. Adopta una postura apropiada para ti y luego realiza unas cinco respiraciones profundas, relájate y prepárate para comenzar:

  • Trae tu atención a la postura en que te encuentras. Comienza a revisar cada una de las partes de tu cuerpo, comenzando desde los pies hacia la cabeza, y si en alguna de ellas descubres alguna tensión, relájalas.
  • Suavemente, ve llevando tu atención a la respiración. Toma conciencia de cómo se encuentra hoy, sin juzgar, solo observando, luego intenta soltar el ritmo y profundidad de ésta y conviértela en un ciclo espontáneo.
  • Ahora, dirige tu atención a los sonidos que percibes a tu alrededor. Concéntrate en el sonido en si, en el fenómeno físico del aire que vibra, más que en intentar descifrar de donde proviene.
  • Ábrete a cualquier sonido que logres percibir, intentando ir más allá de los más cercanos. Trata de no hacer una interpretación de estos, solo los aceptas como son y observas su curso temporal.
  • Date cuenta de cómo la percepción de cualquier sonido va haciendo surgir en ti la sensación de espacio. Dedica unos momentos a imaginarte ese espacio con más detalle, hasta que llegues a visualizar todo el entorno a un nivel más macro, a nuestra galaxia, al universo entero. Permanece unos minutos haciéndote plenamente consciente de la inmensidad del espacio.
  • Date cuenta de que el silencio y sonido se requieren mutuamente. Nota el espacio que hay entre uno y el otro. Contempla la dualidad interdependiente de ambos.
  • Atender al silencio o atender a los sonidos nos permite permanecer en el ahora, sin deslizarnos ni al pasado ni al futuro. Quédate unos minutos saboreando este presente, que es tu realidad.
  • A continuación, vuelve a concentrar tu atención en la respiración, en su ritmo. Permanece atento a la respiración unos minutos y cuando lo consideres conveniente, haz un par de inspiraciones profundas, abre los ojos y vuelve a tomar contacto con el mundo exterior.

Mientras vas recorriendo, paso a paso, esta atención al sonido y al silencio, puede que tu mente se vaya a otro lugar o se enganche con alguna historia del pasado o futuro, no pasa nada, solo regresa a observar tu respiración y luego continuas nuevamente al sonido, al silencio y al espacio. La atención en el presente se encuentra en ese momento en que te das cuenta que tu
mente se va y mientras más veces la traigas al momento, más práctica tendrás en meditar.

Recuerda no desanimarte, todo va a fluir a medida que continúes practicando y practicando.