Si bien las técnicas y posibilidades de ser madre y padre son cada vez mayores de acuerdo a la tecnología, estas se encuentran mayoritariamente concentradas en Santiago.

A principios de este 2019 el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) informó que a partir de mayo comenzaría a desarrollarse una ampliación de un 84% en la cobertura de los tratamientos de alta complejidad en programas de fertilización asistida, lo que abrió nuevos horizontes y expectativas para las mujeres y los hombres que no han podido convertirse en madres y padres. Sin embargo, hay algo que aún sigue inconcluso: las posibilidades de las personas que están en los sectores más alejados del país.

En Chile hoy son principalmente dos las técnicas para concebir un hijo o hija con tratamientos de alta complejidad. Se destacan la Fertilización In Vitro y la Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI), métodos que promueven la producción de embriones fuera del cuerpo de la madre. El problema radica en que la tecnología para desarrollar estas prácticas se encuentra mayoritariamente en las clínicas especializadas de la Región Metropolitana.

Si bien no existen cifras exactas de los problemas de infertilidad en el país, se sospecha que podría existir un 15% o más de personas que estén dentro de esta problemática. El registro de la cifra sólo en regiones tampoco está establecida, por lo que urge realizar un examen país.

Según explica el Director Médico del Centro de Estudios Reproductivos, Dr. David Vantman, la gran diferencia que potencia la infertilidad en regiones tiene base en que “el número de profesionales especialistas en Medicina Reproductiva son pocos a nivel país y se concentran en las grandes ciudades, como Santiago, Valparaíso, Viña del Mar y Concepción”. Por otro lado, el presupuesto para gestionar un grupo interdisciplinario (médicos, tecnólogos médicos, biólogos, psicólogos, etc), es bajo y no alcanza para la implementación de este tipo de tratamientos antes mencionados.

En esa línea, el Dr. David Vantman señala que el rol del Estado debe potenciarse. Lo que falta es “tener especialistas disponibles a nivel local, o por lo menos profesionales bien entrenados, con buenos canales de derivación de estos pacientes a centros que posean mayor niveles de especialización para poder resolver los problemas reproductivos”, comenta.

Finalmente, desde el organismo médico indican que han desarrollado un sistema que intenta disminuir esta brecha. “Salud en Línea” es una plataforma que permite a los pacientes de cualquier zona del país realizar consultas médicas vía videoconferencia. Las ventajas de utilizar este servicio se enfocan principalmente en que estas personas no tienen la necesidad de viajar a Santiago para obtener una opinión que pueda ayudar a solucionar su problema, lo que sin duda contribuye a llevar alternativas hacia los sectores más alejados de las principales ciudades del país.