Por: Catterina Siri, Directora Editorial Stampa Magazine.

Si alguien nos hubiera dicho hace 6 meses que llegaría el día en que no podríamos acercarnos a otra persona más de un metro, que trabajaríamos, obligatoriamente, desde casa, que tendríamos que quedarnos en ella la mayor parte del tiempo, que no podríamos salir ni por un aperitivo a ninguna parte y que los niños tendrían que quedarse sin ir al colegio, teniendo clases vía internet; probablemente, nos habría parecido un panorama sacado de una película de ciencia ficción o un plan exagerado de algún maníaco, pero ya ven, hoy, todo esto es una realidad y me parece casi una broma la última editorial que escribí donde invitaba a dejar un poco las redes y a buscar el contacto cara a cara.

Si tuviéramos que ponerle nombre a este período se llamaría miedo, incertidumbre, stress y de apellido llevaría palabras como ansiedad o cansancio. Personalmente, desde Centroamérica donde vivo, veo con preocupación cómo a Chile le ha llovido sobre mojado, pero el mundo entero está en aprietos, Italia, España, EEUU, con miles de muertes por el Covid19 y ahora suma la preocupación internacional por que la economía vuelva a funcionar para no generar, además de la crisis sanitaria, una crisis económica que empeore la vida de muchos, porque en mayor o menor medida, nadie se salva, esto nos toca a todos.

Sí, es un panorama difícil de manejar por decir lo menos, seguramente, lo recordaremos como una etapa algo oscura en muchos aspectos, pero como siempre digo, la idea de tener una revista y exposición con ella, es para apoyarnos como mujeres, por eso, se me ocurre compartir algunas de las reflexiones que me han surgido, a ver si les pasa lo mismo.

La primera, sin caer en la metafísica, es que nuestra forma de ver la vida necesitaba un cambio, todo esto ha hecho que las estructuras tuvieran que ceder desde lo macro hasta lo más mínimo en nuestra cotidianidad, lo que ha tenido una consecuente revalorización de las cosas, por ejemplo, el homeoffice: hace un tiempo circulaba el vídeo de un importante ejecutivo, quien mientras hacía su transmisión desde el escritorio de su casa, es interrumpido por su hijo pequeño, la crítica fue que si hubiese sido mujer lo habrían tildado de trabajo poco serio, hoy ya no es tema. También estamos valorando más el tiempo porque todo demora más, y no sé a ustedes, pero me cuesta encontrar el momento «quieto» necesario para MI -sí, con mayúsculas, tiempo para MI-, por eso me veo haciendo mucho menos que antes, pero priorizando lo que realmente quiero. Luego, mencionaría que este período ha mostrado los vacíos y los llenos con que lidiamos en la relación de pareja, familiar, laboral y con las amistades, se produjo una especie de gran espejo que nos mostró en qué paso estamos -para bien o para mal- y de esto se desprende quizás lo más importante, también ha hecho eco en nuestra relación con nosotras mismas, cuántas tenían miedo de estar, o no estaban consigo mismas, y ahora, sienten la inquietud por completarse o cambiar de rumbo, reinventarse, u otras quizás, también, la necesidad de soltar unas cuantas cosas de la mochila emocional.  

Desde ese nuevo piso es desde donde queremos re-comenzar, porque Stampa también recomienza después de meses sin poder funcionar debido a un hackeo de la página. Hoy, reabrimos el espacio de encuentro para seguir acompañándonos, justamente con un alma renovada, con más tolerancia, energía y amor por los distintos intereses que como mujer representamos. En Stampa cabemos todas, tú, yo, cualquiera que quiera vivir su vida plenamente, aprendiendo, construyendo y sobre todo, conscientemente encontrando una beta detrás de cada momento para disfrutarlo… Vamos a ver el vaso medio lleno. Les dejo un gran abrazo virtual 😉