¿Cómo te enteraste de la últimos acontecimientos y noticias de tu país? ¿Tomas tu teléfono móvil cada vez que tienes un minuto libre? ¿Puedes estar sin revisar tus redes sociales por más de dos horas seguidas? Si la respuesta a estas preguntas te hace dudar sobre tu dependencia a las redes sociales podrías estar siendo víctima de alguna modalidad de FoMO (fear of missing out), pero ¿cómo romper el círculo de ansiedad?

En Chile el 87% de los hogares tiene acceso a internet lo que da muchas garantías de acceso ala información, pero también más preocupaciones en lo que respecta a la posibilidad de control, si a esto le sumamos que en promedio se está 5 a 6 horas por día expuesto a una pantalla, podríamos concluir que en lo concreto, cada vez es más difícil lograr “desconectarse” y sentirse cómodo con ello.

Latinoamérica, en general, sigue el mismo patrón, en porcentajes al acceso a internet, según informó el diario El País en 2016 Paraguay, Costa Rica, Uruguay, México y  Ecuador como los cinco países que registran mayor nivel de uso de redes sociales con cifras entre un 83% y 73% en relación a su población.

¿Cuál es el problema? Directamente, la psicología moderna no descarta las bondades de las redes como una herramienta, sin embargo, es más bien escéptica frente sus posibilidades de ayudar a las personas a satisfacer su necesidad de conectarse y las cifras abalan esa conclusión.

Un estudio publicado por el American Journal of Preventive Medicine, mostró que quienes utilizaban estas plataformas por más de dos horas al día sentían el doble de aislamiento que quienes no lo hacían; y quienes las usaban 58 o más veces a la semana, percibían que su aislamiento social era tres veces mayor que aquellas que ingresaban menos de 9 veces a la semana. Esto, sin importar el motivo por el cual recurrían a ellas.

Así, mientras más exposición, más despertamos el estado de alerta de nuestro organismo lo que lleva a que se elevan nuestros niveles de ansiedad, generando el escenario ideal para ser víctima, casi inconscientemente, de FoMO o su variable FoBO (fear o better options) que sería la ansiedad por elegir la mejor opción derivada de estar frente a millones de posibilidades por día. Todo crea un círculo vicioso.

Pero a todos nos gustan las redes sociales, ¿cómo evitar estos excesos entonces? A continuación te damos algunos consejos que te pueden ayudar a ti, o a tus hijos.

1-Fija tus prioridades: Estar pegado al teléfono quita por lo menos 4 horas al día… ¿De verdad quieres gastar esa cantidad de tus horas despiertas en tu pantalla? ¿Cuánto puede hacerse en 4 horas?, ¿Cuánto demora tu rutina en el gimnasio?… no pierdas tu tiempo.

2-La redes no son una realidad: Vivir pendientes de la mejor versión del momento de cada quién, no te lleva a una conclusión real de la vida. Si estás buscando inspiración sobre lo que está ocurriendo, visita los lugares de tu interés (tiendas de ropa, bibliotecas, parques, etc, lo que sea de tu agrado) y verás cómo se desenvuelve ese entorno de una forma viva y sin filtros, además de permitirte vivir realmente la experiencia.

3-Busca lo que te aporta: ¿Tienes alguna materia pendiente?, ¿quisiera aprender algo nuevo? Restringe las redes sociales a aquellas horas en que sabes encontrarás la información que buscas, pero que no te limitará de desarrollar nuevas habilidades.

4-Conecta de verdad: Si estás con amigas aprovecha para conversar y conectar con ellas, con la sintonía de cada una. La interacción con quienes queremos, cara a cara, nos ayuda a calmar la ansiedad y permite que los lazos se enriquezcan, así se arma un círculo virtuoso. Solo después de conectar con eso, podrás sacar la foto.