por: @cattesiri

 

No sé qué opinen ustedes, pero desde este lado del papel (o pantalla), parece que el mundo está medio loco, las posturas extremas de a poco están escuchándose con más fuerza en casi todos los ámbitos de la esfera social, basta ver un poco las noticias internacionales.

A solo un par de días de la celebración del Día Internacional de la Mujer, en el Parlamento Europeo al polaco Janusz Korwin-Mikkese se le ocurrió decir en plena discusión sobre la igualdad salarial entre hombre y mujeres que las mujeres eramos “más pequeñas” y “menos inteligentes”, por lo tanto no debíamos ganar igual que nuestros pares masculinos… y lo dijo con la cara llena de risa.

Con este contexto, no es casualidad que hayamos elegido como la Frase del día las palabras de Simone de Beauvoir (tan extrema que se vio en su época, hoy la vemos por lo que fue: una mujer con agallas y fuerza, pero que por sobre todo respaldaba la libertad como valor principal, no necesariamente la violencia).

A ella recordé cuando la parlamentaria española Iratxe García respondió que estaba ahí para “cuidar a la mujer europea de hombres como usted”. Me alegro, porque ella habló por todas las mujeres no sólo por las de su partido y eso es el feminismo; tal como lo dijo Beauvoir, vivir la vida individual, pero “luchar colectivamente”.

Solas no podemos, no podemos contra siglos de mala crianza social en la que se inculcó tanta agresividad (a veces tácita, a veces física) a hombres y mujeres, que nosotras somos menos y que necesitamos pedir permiso para ser y crear. Al mundo entero: NO.

En Stampa este miércoles 8 queremos celebrarnos, no solo por el hecho de haber nacido mujeres, sino como Simone dijo, celebrar que hemos “llegado a ser mujeres” y que sí nos podemos apoyar sin violencia ni soberbia, sino con amor, libertad, altura de miras y mucha, pero mucha determinación.

Un abrazo a todas.

Kathrine Switzer, la primera mujer en correr la maratón de Boston a pesar de los organizadores que trataron de detenerla.
Las primeras dos mujeres en pasearse en público en Toronto. (1937)

 

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