En los últimos años, la cultura occidental ha ido dejando de lado los estereotipos forzados de belleza y eso se refleja incluso en el mundo de la moda, donde, desde el 2005, las casas de diseño empezaron a aumentar las tallas de las modelos de alta costura para que lucieran “sanas” y  así comenzar a dejar de lado la promoción de la imagen de mujeres ultra delgadas como ejemplo de estilo.

Lo anterior, hace de ejemplo positivo para que hoy veamos que la aceptación de la propia figura es más importante que la talla de nuestra ropa, pero, como siempre, todos los excesos son malos para nuestra salud.

Una alarmante situación reveló la XXXV Conferencia Regional para América Latina y el Caribe (LARC), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés), de este año.

Uno de los objetivo de la institución es lograr el Hambre Cero para el 2025, pero la malnutrición no sólo pasa por la escasez, sino también por el exceso de alimentos que sacian el hambre pero que no alimentan, y las cifras de nuestra región nos deja muy mal parados. “El sobrepeso afecta al 7% de los niños menores de cinco años y el 20% de los adultos en 24 países son obesos”, afirmó Graziano da Silva en la apertura de dicha conferencia. Además, son las mujeres de la región las que marcan al menos 10 puntos porcentuales por sobre sus pares masculinos.

El sobrepeso y obesidad se describen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud y afecta a todo tipo de población. ¿Quienes son los más perjudicados?

  • Los con más sobrepeso: Bahamas 69%, México 64% y Chile con un 63%.
  • Los con menos sobrepeso: Nicaragua 49%, Paraguay 48% y Haití con un 38%.

Las cifras anteriores muestran el sobrepeso, pero en cuanto a obesidad América Latina se lleva el 23%, siendo los países centroamericanos los con mayor prevalencia:

  • Bahamas 36%.
  • Barbados 31%.
  • Trinidad y Tobago 31%.
  • Antigua y Barbuda 30%.

La razón detrás de esta realidad se explica, según se declaró en la conferencia, paradójicamente con el avance en materia de desarrollo económico de la región, por lo tanto la introducción de nuevos productos procesados por sobre los productos locales, afectan negativamente los patrones alimenticios.

“Ha disminuido el consumo de preparaciones tradicionales que se realizaban con ingredientes frescos. Esto se ha sustituido con el consumo de productos extremadamente procesados, un problema que afecta de manera más significativa a países importadores de alimentos”, indica el informe.

Las medidas de algunos países como Chile de marcar la cantidad de grasas, azúcares y calorías de los productos son reconocidas como un avance en la materia, sin embargo, lo que destacan los nutricionistas expertos es lograr que cada persona logre nutrir su cuerpo y satisfacer sus necesidades alimentarias prestando atención no sólo a las calorías, sino a que el origen de nuestra comida sea lo menos procesado posible con la debida cuota de gasto energético, es decir, hacer ejercicio para generar un balance entre lo que se come y se gasta, junto con activar nuestros músculos y sistema circulatorio para un efecto positivo duradero en nuestra salud.

La tarea de Latinomérica es grande y según declaró Eve Crowley, representante regional de la FAO, la situación hace que los cuidados ya no solo sean por la cantidad de alimento. “Las tasas alarmantes de sobrepeso y obesidad en América Latina y el Caribe deben convertirse en un llamado de atención a los gobiernos para que introduzcan políticas que aborden todos los tipos de malnutrición”, concluyó.