El pasado jueves Nicolás Maduro asumió un nuevo período de mandato por 6 años más. Sin embargo, la nueva administración no será reconocida políticamente por la gran mayoría de países americanos (cuenta sólo con el apoyo de Cuba, Nicaragua y Bolivia), como tampoco lo hará la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), por considerarlo un gobierno que llega al poder sin respetar las normas democráticas internacionales y que incurre en faltas a los Derechos Humanos. Esto, dejaría a Venezuela como un país a la deriva en materia internacional con todas sus implicancias, al ya no ser reconocido globalmente como un interlocutor legítimo, por ende no válido.

Aún así, desde la Cancillería venezolana el nuevo Gobierno acusó ayer a
Chile, Guatemala, Argentina, Perú, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Honduras, Panamá y Paraguay de estar coludidos en planes de Estados Unidos para poner fin a la revolución bolivariana que rige desde 1999. “Continúa la arremetida de un grupo gobiernos satélites, subordinados a los planes imperialistas estadounidenses, que alimentan el obsesivo objetivo de poner en marcha una trama desestabilizadora contra la legítima institucionalidad democrática venezolana”, declaró el canciller venezolano, Jorge Arreaza a los medios.

Y no contento con dicha acusación, agregó que los 11 países actúan “pretendiendo arrogarse, ilegalmente la potestad de determinar la legitimidad de las instituciones venezolanas”… “prestando sus voces al nefasto coro que su mandante está dirigiendo para desencadenar situaciones de inestabilidad política interna que justifiquen la intervención extranjera, que los factores guerreristas estadounidenses han venido anunciando sin ningún rubor”, prosigue el comunicado expuesto en la cuenta de Twitter del canciller.

Todo, por las inmediatas reacciones de los mandatarios a rechazar la legitimidad del gobierno venezolano, incluida la declaración del Grupo de Lima que hizo un llamado a Maduro a no asumir el nuevo período, ya que
obtuvo la victoria en elecciones que se afirman fraudulentas y en las que, además, no participó el grueso de la oposición porque sus principales dirigentes fueron inhabilitados políticamente. Pero las razones y motivos del documento enviado fueron consideradas por Arreaza como ” una intromisión grosera en los asuntos internos venezolanos” por lo que asegura que se proseguirá el mandato “analizando detalladamente las actitudes hostiles de estos Gobiernos y sabrá tomar decisiones que garanticen la protección del Estado y sus instituciones, en defensa de la República y la soberanía nacional”.

¿Cuál crees será el siguiente paso en la política internacional latinomericana?