Marianne Kohler (@espacioaguadeluz) es Psicóloga Clínica formada en la visión Humanista Transpersonal con Postítulo en Terapia Estratégica Breve. Diplomada en Terapia Floral y Reiki. Directora y Fundadora de Espacio Terapéutico Agua de Luz,  www.espacioaguadeluz.cl 

Hablar sobre patrones que se repiten a lo largo de nuestra historia familiar, es hablar sobre dinámicas que aparecen y de las cuales llega un momento en que tenemos que hacernos cargo. Así como heredamos información física de nuestros ancestros (rasgos, estatura, etc.,), también heredamos creencias o líneas de pensamientos y acciones que vienen de la familia. Esto se conoce como patrones transgeneracionales, van más allá de cada generación y se manifiestan en forma de “repetición de la historia de vida” tales como adicciones, abandonos, enfermedades, etc. que vienen desde nuestro árbol genealógico.

La familia es un sistema que en sí mismo carga con su propias creencias y formas de enfrentar las situaciones, incluyendo lo que es “aceptable” y lo que no, lo que se conversa, los tabúes, revelaciones y secretos. Así, las familias se nutren o se perjudican a partir de la particular forma en que se construyen y traspasan de generación en generación.

Al llegar el momento en que somos adultos y repetimos las mismas cosas que en nuestra infancia y juventud decidimos no hacer jamás, es el momento exacto para sanar nuestra historia familiar y romper con el patrón. Nos convertimos así, en el eslabón que rompe la cadena transgeneracional que causa conflicto, pero ¿cómo reparar este árbol?

Hay muchas opciones según lo que le haga sentido a cada persona, y es un trabajo profundo, por lo tanto, lo que sugiero aquí es alguna de las formas para poder empezar este largo y sanador viaje de conocer nuestras raíces.

1. El primer paso, es tomar consciencia de que esto es así y de que al momento de nuestra concepción y nacimiento, heredamos la memoria transgeneracional.

2. Es fundamental poder detectar el patrón y la forma en que se ha integrado en nuestra personalidad, muchas veces en la forma de creencias rígidas o mandatos culposos.

3. Para todo esto, es importante hacer un trabajo de consciencia con el árbol genealógico. Podemos hacerlo nosotros mismos, aunque ideal que sea guiado por algún terapeuta, constelador, o actividades terapéuticas sobre cómo sanar el árbol en nosotros. Es decir, tenemos que sanarnos nosotros, no a al árbol. Sanándonos nosotros se sana el árbol, sobre todo en las generaciones que vienen.

4. No endosar responsabilidad a los familiares, es mejor comprender de que cada árbol acaba y empieza en cada uno de nosotros, que es nuestro y somos responsable de lo que hagamos con ese legado.

5. Averiguar cómo son y han sido nuestros padres, nuestros abuelos y bisabuelos. Cómo era las características de ellos, sus relaciones interpersonales, como fueron sus historias de vida, y de a poco ir descubriendo nuestras raíces.

6. Ver con qué nos identificamos y con qué no, observar con qué de eso se está repitiendo en nosotros y qué queremos cortar o mantener.

La reparación es la forma natural que tiene el árbol de subsanar los conflictos. Si todo esto te hace sentido es porque quizás eres tú la persona idónea para sobrellevar estas situaciones, revivirlas y trascenderlas, reparando así el árbol y liberando a las próximas generaciones.

No dudes en contactarte conmigo si quieres averiguar más sobre este tema, termino esta columna con esta importante cita de Bert Hellinger: “Si soltamos aquello que ya pasó, se puede cerrar el círculo, puede surgir el espacio donde muere lo viejo y nace lo nuevo”.