Cuatro años tuvieron que pasar para que las negociaciones entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las famosas FARC, lograran llegar a las urnas. El plebiscito, un acuerdo de paz firmado entre ambas partes que buscaba poner fin a la guerrilla, fue rechazado este domingo por un estrecho margen de 50,2%.

¿Sorpresivo? Las encuestas siempre dieron la victoria al “Sí”, entonces, ¿por qué ganó el “No”? Una de las razones se encontraría en que la participación electoral fue cercana al 37%, una cifra bastante inferior a la anticipada por los sondeos. Por otro lado, Álvaro Uribe, ex presidente colombiano, y su partido Centro Democrático, fueron pieza clave frente a este escenario, pues ya venían denunciando el trato solidario de Santos en las negociaciones.

El indulto a guerrilleros que cometieron crímenes de guerra y la posibilidad de que estos se postulen a cargos públicos, concediéndole a las FARC 10 escaños en el Congreso a partir de 2018, fueron uno de los puntos que, para Uribe y sus seguidores, fueron considerados como conductas que representan un temido “castro-chavismo”.

El acuerdo también garantizaba amnistías a los responsables por actos de sedición e impunidad para los delitos de lesa humanidad cometidos por los rebeldes, otorgando penas alternativas sin tener que pisar una cárcel. De esta manera, aquellos acusados que reconocieran su responsabilidad antes de iniciarse el juicio serían asignados a participar por no más de ocho años en proyectos tales como construcción de escuelas y rutas, o la remoción de minas antipersonales. Una vez finalizado estos procesos, podrían reinsertarse en la vida política.

Por más de 50 años las FARC han controlado parte del territorio colombiano, asesinando a 200 mil personas, dejando 6 millones de desplazados, un número impreciso de desaparecidos, y decenas de secuestrados. El caso de Ingrid Bentacour o el de los 12 diputados del Valle del Cauca con el fin de intercambiarlos por guerrilleros presos, son algunos de los ejemplos más recordados a comienzos del 2000.

¿Adiós al conflicto?

El plebiscito de este domingo, se suma a otro intento por un presidente colombiano que durante los últimos 34 años ha buscado negociar la paz. El triunfo del “No” de este domingo, deja un cúmulo de frustración en aquellos que desean ver un desenlace a corto plazo del conflicto, pero también la posibilidad de buscar justicia real contra aquellos que sometieron a un país a través del miedo y asesinato.

Pese a esto, la incertidumbre del “¿y ahora qué?” Persiste. El escenario va desde aquellos que temen una fragmentación dentro de la guerrilla, mientras que otros ya hablan de un duro golpe a la economía del país cafetero que se vería reflejado en la caída del peso colombiano y en la limitación de las inversiones extranjeras.

Por su parte, Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, el jefe de las FARC, aseguró que la guerrilla mantendrá la puerta abierta al diálogo. “Las FARC mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”. También agregó, “al pueblo colombiano que sueña con la paz, que cuente con nosotros ¡La paz triunfará!”.

¿Construir el futuro u olvidar el pasado? El escenario es complejo. La decisión le pertenece a los colombianos, y tal como dijo a comienzos de semana el presidente Juan Manuel Santos,  “vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que la paz, esa paz que todos queremos, sea posible, y salga todavía más fortalecida de esta situación”.