Marianne Kohler (@espacioaguadeluz) es Psicóloga Clínica formada en la visión Humanista Transpersonal con Postítulo en Terapia Estratégica Breve. Diplomada en Terapia Floral y Reiki. Directora y Fundadora de Espacio Terapéutico Agua de Luz,  www.espacioaguadeluz.cl 

En la sociedad del hiperconsumismo, consideramos que el exceso de trabajo es una forma de realización personal, dejando de lado el espacio tan necesario para el ocio, experimentando incluso culpa en los momentos de calma. El estrés agudo es una reacción de adaptación normal del organismo ante una situación percibida como amenaza, pero cuando se mantiene por largo plazo, este se convierte en crónico porque el organismo no alcanza a recuperarse y autoregularse.

El estrés puede ser beneficioso en cantidades adecuadas, ya que estimula la productividad, pero cuando se hace crónico, tiene efectos dañinos sobre la salud. No es que estemos en contra del estrés, de hecho, una cuota es necesaria para movilizarnos, trazar metas y hacer las acciones necesarias para llegar a eso, sin embargo, cuando el estrés se presenta en altos niveles, se vuelve desadaptativo y genera conflictos en distintas áreas de la vida.

Vale la pena, también, cuestionarse los paradigmas culturales en los que estamos siendo criados, donde ya no le damos espacio al ocio y la creatividad, sino que, solamente, al “hacer” y a la eficiencia. Sin espacios para “ser”, no podemos conectarnos con aquello más profundo que resulta ser fuente de inspiración y que nos ayuda a definir nuestras metas y diseñar nuestras vidas. Es necesario dejar un tiempo para ser “inútil”, volver a valorar estos momentos. Las grandes creaciones no nacieron de muchos momentos funcionales y útiles, sino que fueron creados en los momentos de ocio. ¿Es posible que una persona se sienta feliz y realizada solamente por la cantidad de cosas que hizo durante el día? ¿Dónde quedaron los espacios para ser, respirar, meditar, y conectarnos con nosotros y los demás?

Nuestra autoestima se está basando en nuestra eficiencia y no tanto en nuestra esencia, por eso nos sentimos bien cuando somos hipereficientes y mal, cuando tenemos momentos de poca acción. Darse tiempo a uno mismo es ir contra la corriente, poner en duda y cuestionar la valoración excesiva que existe en el hacer y producir, hace bien y permite crear. Permítete salir de la hipereficiencia y tener una vida un poco más tranquila.

Una de las formas de poder hacerse este espacio, es introducir por ejemplo, la práctica del yoga, ya que a través de las posturas y respiración, nuestro cuerpo se llena de energía haciendo que relajemos la tensión muscular y las células se estimulen. Al contrario que otras prácticas para reducir el estrés, el yoga permite también que podamos ser conscientes de las causas que lo provocan y así, estaremos teniendo una vida más bien consciente y preventiva, en vez de reactiva a situaciones que nos son difíciles de manejar.