Estar mucho tiempo en un mismo lugar hace que nos fijemos en cosas que quizás no habíamos visto, desde algún arreglo postergado, hasta, simplemente, la necesidad emocional de un cambio en el entorno, ¿te ha pasado?

Como llevamos ya un tiempo en casa, queremos darte algunas directrices recomendadas por los estudios de decoración para que esa transformación, ya sea pequeña o total, resulte un éxito y logres la paz que necesitas para hacer de tu hogar el mejor refugio con estilo.

Define tu estilo

Es fácil determinar qué es lo que nos molesta, o lo que requiere un cambio, pero no todas tienen claro su estilo para transformar los espacios hacia lo que quieren. Por eso, lo primero que debes hacer es definir lo que te gusta, para eso haz un listado de las cosas que tienes en tu hogar que sientes son parte de ti, que sí o sí deben formar parte de tu hogar. No se trata de que descartarás el resto, solo es un ejercicio para determinar tu estilo con piezas que deben ser claves: esa lámpara vintage, algún cuadro, la escultura moderna, el respaldo de tu cama, tus fotos de viajes… lo que sea.

Luego, revisa en internet o revistas imágenes de lo que te gustaría, colores, formas, ambientes que te hagan sentido y busca lo que hace de común denominador entre todo lo que seleccionaste. Así llegarás a un estilo determinado. Ecléctico, provenzal, escandinavo, boho, inglés clásico, étnico… cada uno tiene características que los definen.

Espacio

Con lo anterior claro, ahora toca aplicarlo en el lugar a trabajar, pero hay que tener en cuenta ciertos puntos: ¿para qué se usa ese espacio? ¿quienes transitan por él? Responder a estas preguntas te dará claridad respecto de cuánto cargar el ambiente, qué paleta de colores usar y qué iluminación será la apropiada. No es lo mismo iluminar un escritorio de trabajo que la sala de estar y, a su vez, los colores deben llamar a la emoción que se quiere para dicho lugar, por ejemplo, un dormitorio rojo difícilmente llamará al descanso.

Manos a la obra

Una vez determinados los detalles de uso, paleta de colores y estilo, llegó la hora de meter las manos en la masa. Hay muchas soluciones para lograr cambios, desde pintar solo una pared, o pintarlas todas combinando una paleta, redistribuir los elementos, cambiar la iluminación, poner alfombras, quitarlas, vestir las paredes, incluir plantas, tapizar, barnizar o transformar muebles… este es el momento para echar a andar tu creatividad y ubicar tus objetos favoritos de una forma renovada de acuerdo a tu proyecto. Para eso algunos básicos:

Proporción: respeta las proporciones en la carga del ambiente en relación a la altura y amplitud, recuerda que no todo debe ser del mismo tamaño ya que parecerá un bodegón más que un espacio donde estar. Tiene que haber un recorrido visual con aires y movimiento, independientemente de que tu propósito sea jugar con la proporción, no pierdas el foco ni el equilibrio.

Forma: Seguir una forma le dará más intención a tu proyecto. Por ejemplo, si quieres poner tus fotos sobre el sofá de la sala, puedes usar distintos marcos haciendo una composición tal que, entre todos, formen un gran rectángulo, o la forma que quieras. La idea es que los elementos en el espacio sigan un orden entendible.

Equilibrio: el equilibrio no es solo en términos de carga sino también en la gama de colores que vayas a usar, todo suma en este punto. Mantener una familia de tonos de un par de colores es suficiente, aún cuando tu intensión sea llenar de color un espacio, trata de que haya armonía, los lugares desequilibrados incomodan y terminan por cansar.

Foco: el foco visual es muy importante, tiene que haber jerarquía en tu orden. Llamar la atención a un objeto determinado le dará carácter y profundidad a tu espacio. También puedes usar esta herramienta para engañar a tu ojo, por ejemplo, si tienes un pequeño balcón y pones una planta que haga de foco desde dentro, estarás alargando el espacio, ya que la mirada irá hacia afuera, el foco también te servirá para crear distintos ambientes dentro de un mismo lugar, si el espacio es muy grande.

Textura: esta herramienta te servirá para crear sensaciones, un buen ejemplo es cuando un ambiente es muy frío, poner texturas como cojines en piel y detalles en madera le darán calidez y así, puedes ir jugando con las texturas que armonicen con tu objetivo.

Con estos principios deberías poder armar tu ambiente con claridad y sentido y, si además prestas atención a los detalles, como que la iluminación no sea directa si quieres calidez, que los cuadros estén a la altura de los ojos (ni muy arriba ni muy abajo), respetar la luz natural que entre a tu espacio y que éste tenga lo básico para cumplir su objetivo (por ejemplo si es un lugar de estudio que haya espacio determinado para libros, computadores y sillas cómodas, etc..), tu proyecto será un éxito y harás que tu estadía dentro de él sea un total placer, hecho a tu medida.