Constanza Cristi Recabarren, Nutricionista U. Mayor. Diplomado Nutrición Clínica Universidad Católica. Nutrición Deportiva

Ha sido un año difícil y la alimentación, en muchos casos, pasó ser una vía de escape de la tensión y ansiedad vividas, pero si no prestamos atención puede ser que, en lugar de darnos aire, nos estemos haciendo más pesada la existencia.

Cómo nos alimentamos está muy relacionado con el hambre emocional, ese que responde a nuestras señales externas, por ejemplo, si por alguna situación puntual estamos deprimidos o ansiosos, nos desatamos comiendo calorías vacías, azúcar en exceso, muchos carbohidratos, o simplemente más de lo debido. Esto es peligroso ya que podemos despertar desórdenes indeseados como el sobrepeso, entre otros más graves como la obesidad, bulimia, etc.

La alimentación consciente es una manera de mantenernos sanos, ya que más que una dieta en particular, se trata de poner mayor atención en las señales internas (fisiológicas) por sobre las señales externas (olores, texturas, aburrimiento, ansiedad) a la hora de comer, tomando decisiones que respetan el equilibrio en nuestro cuerpo físico.

¿Cómo hacerlo? Te dejo algunas recomendaciones:

1- Aprende a diferenciar el hambre físico v/s el hambre psicológico y a reconocer las señales de saciedad haciendo una pausa, come lento, escúchate.

2-No trates de esconder la ansiedad e identifica el motivo. Reflexiona y ejercítate o medita. Yoga, reflexoterapia, técnicas respiratorias, medicina complementaria… lo que más te resulte afín.

3- Recurre a alimentos que te ayudan. Si sientes que tu estado emocional se te está escapando de las manos, elige alimentos ricos en triptófanos, el aminoácido precursor de la serotonina que es un neurotransmisor implicado en el control de las emociones y la ansiedad. Algunos de ellos son: Nueces, Semillas de linaza o chía, plátano, dátiles, las fibra y proteínas, como también aquellos que tengan sensación “crunchy” que colaboran en la sensación de saciedad.

4- Concéntrate en comer. Ante la misión de acabar tu plato, no hagas otra cosa que disfrutar lo que comes, no veas tu serie favorita, ni el celular, ni tampoco comas de pie haciendo otra cosa. Dale la atención que necesita para que estés consiente del proceso y de tu cuerpo.

5- Evitar comer alimentos procesados o muy ricos en azúcar, estos estimulan aún más las ganas de comer. Por su puesto, no te prives del pastel de la fiesta (no te presiones aún más), ¡pero no te lo comas todo!

6- Procura dormir lo suficiente. El insomnio o las pocas horas de sueño producen cortisol y eso estresa tu cuerpo, generando un circulo vicioso de efectos desafortunados que pueden alterar tu forma de comer. Favorece tu ciclo del sueño, evitando antes de acostarte alimentos ricos en histamina como el atún, los huevos, los embutidos, el tomate y la espinaca, por mencionar algunos y, si te gustan las infusiones, aprovecha las hierbas como lavanda, manzanilla, valeriana y melisa.

≫ Alimentación consciente, una guía para aprender a comer una de nuestras  COLANTA