Ya sea que hablemos de casos emblemáticos de conocidas estrellas de Hollywood, pasando por entrenadores de selecciones deportivas de Estados Unidos, o de las recientes declaraciones desde dentro del ambiente de la televisión chilena, lo cierto es que las acusaciones por “acoso sexual” y “abuso de poder” están en el tapete de las noticias actuales, pero… ¿Cómo identificar una situación de este tipo? ¿Sabrías qué hacer si en tu trabajo se presentara algo similar?

Si bien no toda insinuación es un delito, como diría el texto firmado, en octubre del 2017, por conocidas personalidades de la cultura francesa (como la actriz Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la editora Joëlle Losfeld, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann o la ilustradora Stéphanie Blake), donde se declaran en contra del puritanismo: “La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni toda galantería una agresión machista”; frente al problema social que reflejan los abusos de poder y acoso sexual, sí es necesario tener claros los límites.

Partamos con las definiciones. La Dirección del Trabajo en Chile aclara: “se produce un acoso sexual cuando una persona – hombre o mujer – realiza en forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos (ni solicitadas) por la persona afectada y que amenacen o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo”. Además, añade que las conductas constitutivas de acoso no se encuentran limitadas solo a acercamiento o contactos físicos, sino también, involucran cualquier acción de carácter sexual indebido por parte del acosador sobre la víctima. En ello se incluyen las propuestas verbales, correos electrónicos, cartas o misivas personales con alusiones o fines sexuales.

El problema es que no todo es tan evidente y esa es la gran trampa del abuso de poder y del acoso sexual, ya que, generalmente, involucran un juego psicológico que se da en privado, de forma no escrita y además, con muchos tabúes sociales a su alrededor: “Será la palabra de mi jefe contra la mía”, “van a pensar que fui yo la que me insinué para lograr un mejor cargo” o lo que es peor “¿estaré exagerando y malinterpretando lo que acaba de pasar?”, son preguntas frecuentes cuyas respuestas, como en la mayoría de los casos expuestos en la prensa, están presionadas por la posibilidad de perder su trabajo o sus condiciones y ahí la persona se enfrenta, además, a una situación de abuso de poder.

¿Qué hacer?

Si sientes que estás bajo una situación de acoso sexual, según la Dirección del trabajo, la persona que es víctima debe entregar un reclamo por escrito a la dirección de la empresa donde trabaja o a la respectiva Inspección del Trabajo.

El empleador tiene dos opciones: realizar directamente una investigación interna o derivarla a la Inspección del Trabajo dentro de los primeros 5 días posteriores. Tanto interna como externa, la investigación debe durar un plazo de 30 días, reservando el derecho de las dos partes de ser escuchadas.

En tanto, al recibir la denuncia de acoso sexual, el empleador está obligado a tomar los resguardos necesarios para los involucrados, tales como asegurar la separación de los espacios físicos o redistribuir el tiempo de jornada.

Al recibir los resultados de la investigación, de haber comprobado la existencia del acoso sexual, la Inspección del Trabajo le sugerirá al empleador las medidas y sanciones concretas a adoptar, las que deben llevarse a cabo dentro de los siguientes 15 días.

¿Y si se trata de abuso de poder?

“Nunca hagas algo que no estés dispuesto a hacer otra vez por tu superior” dice la máxima, con las personalidades abusivas, los psicólogos recomiendan poner límites desde un principio (ya sea ese pequeño favor problema o trabajar horas extras gratis). Aún así, en el contexto que estamos tocando, es importante tener presente que, generalmente, el acoso sexual va de la mano con el abuso de poder, partiendo por cosas pequeñas en contextos comunes, pudiendo llegar a insinuaciones abiertas o incluso agresiones de carácter sexual, por lo que la recomendación es a frenar la situación directamente en sus etapas iniciales para no transgredir los límites y aclarar la situación y para evitar los malos entendidos.

Ya sea que esto te ocurra a ti, o veas que está pasando algo curioso con alguien en tu ambiente laboral, no calles, con cordialidad, pero sin miedo, siempre se puede ayudar a otros, aclarar las cosas y lo que es importante, puedes evitar problemas mayores. Para todo lo anterior, el silencio es nuestro peor enemigo.