Por: Catterina Siri, Periodista. Directora Editorial Stampa Magazine.

Llegué a Santiago a vacunarme, finalmente, contra el egocéntrico Covid, no creo tener que explicar por qué lo tildo así pero, por si alguien se lo pregunta, es porque llevamos más de un año (y de seguro será este también) moviendo nuestras vidas según sus caprichos. Aún así, estoy por fin ad portas de bajar la posibilidad de muerte por el virus a un nivel mínimo y por fin, nuevamente, en mi querido país. La llegada fue tosca, pero con una metodología ejemplar y, con todo en orden y cumpliendo los protocolos, prolijamente nos mandaron a casa por estar con un niño, a cuarentena obligatoria (ya estamos acostumbrados), por 10 días. A esperar.

Esperar, pero ¿qué esperamos realmente de todo esto? Diría que es una lección aprendida, gracias a la pandemia, vivir con los ojos en el presente y siento eso hacía falta y ha sido positivo, pero ¿qué está pasando con nuestros sueños y expectativas de futuro?

No sé si les pasa como a mi, pero a quién sea que pregunto por algo futuro y aún cuando me lo pregunto a mí misma, viene una sola respuesta: «No sé, veremos ahí». Me parece sumamente favorable tener los pies en el ahora, pero demasiados «No sé» resultan desconcertantes. Para algunos se asocian a una eterna página en blanco, para otros, a una especie de desamparo, porque el mundo en el que vivían y para el cual vivían cambió radicalmente. Sin embargo, sea cual sea la visión o postura, la incertidumbre prolongada detrás de ese «No sé» puede tener gusto a desesperanza y eso nunca es bueno… A mi me pasa a veces, ¿a ti? Si es así ¿cómo enfrentarlo?

Viéndolo desde mi perspectiva, así como hubo un momento de frenar y reflexionar, seguido de otro para actuar y salir adelante reinventados con nuevos propósitos, ahora, pareciera que llegó el momento de asumir la nueva normalidad y vivirla. Sí, llegó el momento de tomar lo anterior al virus y reformularlo para que sirva en esta nueva era post pandemia (me gusta pensar que lo peor ya pasó), donde la mascarilla es un nuevo accesorio, donde se tiene que reactivar nuestra vida emocional/social y, teniendo todos los protocolos asumidos como respirar, seguir avanzando. Siento la pandemia ya no es excusa para ningún propósito si vemos la realidad de esta manera. Si seguimos mentalmente en la era pre covid, por el contrario, sería estancarse, deprimirse y seguir en estado de espera cuando la verdad es que el tiempo pasa y los almuerzos con nuestros padres, las sonrisas con nuestros amigos y el placer de una experiencia nueva se van con él.

Agradezcamos la vida que nos rodea y las posibilidades que tenemos de poder vivir en la nueva normalidad y desde ella y con ella, tomar los nuevos aires que se puedan y avanzar. Pero no hay que confundirse, junto con ese ímpetu hay que entender que para que sea posible debemos ser responsables con nosotros mismos y con nuestra comunidad, se debe respetar el distanciamiento físico, las normas de higiene y aunque a algunos no les guste, vacunarse. Eso, hasta ahora, es lo único que puede hacer que este virus no tenga cómo causar estragos y nuestras vidas sigan avanzando en una nueva normalidad, cada vez con más tranquilidad. Diría ese es el objetivo.

En Estampa, te animamos a seguir avanzando y desde ya, te dejamos la pregunta hecha… ¿Cuál es y dónde darás tu siguiente paso?

Un abrazo fuerte y esperanzador para todas.