El domingo Estados Unidos se preparaba para una confrontación racista, en Washington, se llevaría a cabo la segunda versión de la marcha Unite the Right organizada por los supremacistas blancos. En su versión anterior del 2017, la violencia marcó la jornada dejando una joven muerta y 19 heridos, pero esta vez la historia fue diferente.

Para sorpresa de muchos, la marcha no duró lo que estaba considerado ya que los anti manifestantes se presentaron en mayor número, luego llovió y la marcha se disolvió más temprano que tarde. ¿Qué pasó? Lo que parece una buena señal en materia de racismo, lo cierto es que puede no serlo ya que las estadísticas no han sido alentadoras.

Según un reporte del Southern Poverty Law Center (SPLC), organización que cuantifica los delitos de odio en el país, los grupos de ideologías racistas, sexistas y neonazi en Estados Unidos aumentaron el año pasado y muchos lo atribuyen al discurso anti-inmigrante y nacionalista de Donald Trump. “En el 2017, el presidente Trump reflejó lo que quieren ver los que abogan por la supremacía de la raza blanca: un país donde el racismo es aprobado desde el cargo más alto, donde expulsan a los inmigrantes y vetan a los musulmanes”, dijo Heidi Beirich, directora del Intelligence Project del SPLC.

Como sea, la organización registró 954 grupos de odio, 4% por sobre el año pasado. El SPLC, con sede en Alabama, define como grupos de odio a colectivos cuyas prácticas o ideologías demonizan a diferentes clases de personas. Entre los grupos calificados “de odio” están el Ku Klux Klan, grupos anti LGBT (Lesbianas, gays, bisexuales y trans), nacionalistas negros incluyendo Nation of Islam, y también grupos antimusulmanes y antiblancos.

De acuerdo a los reportes, los que más registran alzas porcentuales son los grupos anti-inmigrantes con un 40% y los neonazis con un 22%. Además,  por primera vez se incluyen dos grupos de “derechos masculinos” por considerarlos contra las mujeres: A Voice for Men, de Houston, y Return of Kings, de Washington, D.C. (Ambos grupos protestaron su inclusión).

Pero cuáles son los argumentos de quienes marchan. Jason Kessler uno de sus dirigentes “Unite the Right” (Uniendo a la Derecha) dijo este domingo a sus seguidores: “Preferiría que no tuviéramos ninguna política de identidad, preferiría que no pudiéramos ver la raza en absoluto y preferiría hacer eso en mi interacción individualizada con las personas, pero la realidad es que vivimos en un entorno político en el que la AACP defiende a los negros, el pueblo judío comienza a ser defendido por la ADL , y nadie defiende a los blancos y eso tiene que cambiar”.

También comentó su molestia por el retiro de la estatua del héroe confederado de la Guerra civil, general Robert E. Lee de un parque de la ciudad de Charlottesville (protesta del año anterior), y señaló que fue un símbolo de lo que está ocurriendo en el país, “donde los blancos son culpados por la esclavitud y la guerra, y todas esas cosas que todos los grupos raciales en el planeta están involucrados”. “No se habla de derribar la Gran Muralla china o las pirámides mayas y aztecas, construidas por esclavos, sino solo de la gente blanca”, lo que argumenta explicando que las naciones “han sido inundados con demasiada gente al punto que la población anfitriona ya no existe”. Y concluyó diciendo: “Debo decirles que algunas de las bromas ya no son graciosas, dejémoslas de lado. Tenemos que ser honestos, tenemos que ser sinceros. Hay una forma de seguir adelante para ayudar a la gente blanca, pero no podemos ser asociados con el odio, la violencia o la opresión”.

Con esta arenga se esperaba que fuese mayor la concurrencia, pero Richard Spencer, otro líder de la alt-right (derecha alternativa extremista), llamó a los seguidores a abstenerse de participar ya que no estimaba fuese el momento adecuado.  No sabemos si su llamado fue lo que menguó la asistentes o si la SPLC tendrá nuevas cifras alentadoras, pero por el momento la realidad muestra que la fallida marcha es solo una pausa para una actitud que crece. ¿Cuál será el siguiente paso? Dos opciones, algunos hablan de radicalización de posturas y otros analistas hablan de cambio de estrategias para los extremistas mostrándose más amables y constructivos con la sociedad.

Foto Alejandra Arredondo, VOA.