Antiguos métodos para solucionar problemas modernos parece ser la tónica en materia de contaminación ambiental. Hace unos días, alto impacto generó la noticia del lanzamiento de la plataforma Loop para reutilizar envases de shampoo y detergentes, donde se ven involucradas grandes firmas como Procter & Gamble, PepsiCo y Nestlé, así como también lo han hecho otras empresas de alimentos y cosmética que animan a sus clientes a conservar los envases para luego ser rellenados o reutilizados para una nueva carga del producto, como Häagen Dazs en los Estados Unidos.

La pregunta es: ¿Cuán relevante son estas iniciativas a nivel mundial? Para los países del primer mundo, la idea suena esperanzadora y, de hecho, este tipo de iniciativas sí dan pasos agigantados en el rescate del ecosistema ya que cuentan con la infraestructura para llevar a cabo los procesos para el reciclado tradicional, como también para las nuevas formas, pero ¿qué pasa en América Latina?

Los últimos reportes de contaminación en la región no nos deja bien parados, Chile figura con la ciudad más contaminada de América en calidad del aire donde las partículas finas en suspención PM2,5 deberían ser de un índice de 10 mg/m3, y la ciudad de Coyhaique (y no Santiago como se piensa habitualmente) tiene un promedio anual de 64 mg/m3. Luego destacan los vecinos como Lima (Perú), con índices de 48 mg/mk3, y a La Paz (Bolivia) con 44 mg/m3 y ciudades como San Salvador (EL Salvador), Tegucigalpa (Honduras) y Ciudad de Gutemala (Guatemala) también están mencionadas según la OMS dentro de las 10 más contaminadas de toda la región. Y eso no es todo, ya que esto deja afuera el nivel de polución de las aguas, donde Centroamérica y la zona sur del continente también están al debe.

Se calcula que cerca del 70% de las aguas ya utilizadas y contaminadas de Latinoamérica vuelven a los ríos y al mar sin ser tratadas, lo que deja en evidencia la falta de estructura. Mejorar los sistemas de contratación de proveedores y administradores de los recursos hídricos en el continente es imperativo, ya que, en muchos casos donde aún hay subdesarrollo (dada la falta de estructura general), no resultan ser transparentes, ni solventes. En otros, dependen de los subsidios del gobierno para financiarse y no ha sido suficiente.

Aún así, no todo es tragedia, varias ciudades latinoamericanas están comenzando a implementar soluciones: Buenos Aires, Tegucigalpa, San Pablo, Asunción y Bogotá están trabajando en el tratamiento de aguas residuales, ampliando sus capacidades, mientras otros países como Guatemala intentan con soluciones más sencillas ir limpiando ríos ya que la cantidad de envases plásticos que llegan al mar y las precarias plantas de tratamiento superan con creces la capacidad de limpieza.

¿Qué se puede hacer? Que aparezcan soluciones como Loop y otras iniciativas basadas en la estructura de la “reutilización”, (como era previamente a la era de lo “desechable”), es un buen ejemplo inspirador. De hecho, en casi todas las ciudades mencionadas, ya hay organizaciones que por poco dinero al mes, prestan el servicio de ir por tu basura reciclable o reutilizable y retirarla a domicilio, como también, cada vez más marcas presentes en Latinomérica, como LUSH, implementan campañas reales de alcance mundial no solo con productos sin contaminantes, sino también para reutilizar sus propios envases.

¿Sientes que en tu comunidad podría hacerse más aún?, averigua cuál es la entidad implicada o aprovecha la oportunidad para generar una ayudar a limpiar el ambiente y, mientras creas, aquí te damos seis estrategias para aplicar en casa:

1-Mantén tu automóvil en buen estado: La revisión de gases es fundamental, los niveles de alta contaminación pueden aumentar los niveles de demencia en la población y enfermedades como parkinson y alzheimer e incluso reducción de la capacidad cognitiva (según estudio realizado en el Reino Unido, conclusiones publicadas en The Guardian en 2018), por eso, también mantén control de la calefacción a leña como chimeneas y cualquier tipo de combustión.

2-Prefiere productos en envases de vídrio: Te servirán para almacenar sin contaminantes comida o líquidos posteriormente. También para ordenar o para elementos decorativos, el vídrio tiene muchas vidas.

3-Separa la basura: Suena súper básico, pero ¿cuántos lo hacen? Asegúrate de separar el material orgánico del que no lo es para poder reciclar o biodegradar la basura. Si en tu comunidad no lo hacen, lleva tú mismo tu basura separada al lugar donde corresponda (por ejemplo, si estás en Chile, los puntos limpios), parte tú dando el ejemplo o creando la instancia.

4-Evita las bolsas en los supermercados: si vas al supermercado lleva tu propia bolsa de compras, deja alguna en el auto para que no tengas que comprar cada vez que vayas, y así no utilizarás plástico innecesario.

5-¡Cuida el agua!: Tomar agua es vital y no todos tienen agua cien por ciento limpia en América Latina, de hecho en muchos países se recomienda el agua filtrada. Compra un filtro para evitar el garrafón de plástico y tener agua limpia disponible siempre en tu hogar y lo más importante, evita hacer cargas innecesarias en la lavadora, ya que el agua consumida y contaminada con detergente al lavar es mayor de la que crees.

6-Repara en lugar de botar: Aplica este principio para todo, desde ropa que ya no usas hasta un artefacto que tuvo un desperfecto, intenta rescatarlo, reparándolo. La gran mayoría de los casos tienen soluciones simples que la comodidad ha hecho que no queramos hacernos cargo, pero casi siempre, las soluciones son fáciles de realizar, si no sabes cómo, recurre al manual o a algún tutoreal serio en línea. El fin es evitar la basura.