Por: @cattesiri

Parece ser que con tanta alternativa de desarrollo personal, la creatividad tuviera más cabida que en otros momentos históricos. Es verdad que hoy vemos innovaciones simples comparadas con las de antaño (como el golpe renacentista, descubrimientos científicos y explosión musical de siglos pasados), pero también es cierto que hoy tenemos más focos de acción y están mucho más interiorizados en la sociedad, en parte, gracias a la tecnología.

Sin embargo, el agradecido acceso y conectividad tecnológica, que logran que hoy puedas estudiar online, aprender de un tutorial, descargar aplicaciones e inventar lo que quieras, también hacen que veamos cómo la lluvia de ideas se traduce en millones de réplicas y por qué no decirlo, de copias de toda variedad de productos, servicios, objetos de arte, aplicaciones, medios, etc…

En Stampa abogamos por la originalidad, por qué, porque las ideas cuestan, no sólo plata, sino trabajo, estudio, observación y golpes de creatividad que involucran experiencias personales y un sin fin de características propias de quién las imagina. No nacen de la nada, como tampoco se duplican solas.

Es por eso que, esta vez, queremos poner el énfasis en el trabajo intelectual que hay detrás de cada creación. Hoy nadie inventará la rueda, es cierto, y nuestra era es la de la innovación a pasos agigantados, pero en cada vuelta de tuerca para mejorar lo que hay, tenemos que ser capaces de reconocer el trabajo ajeno, ese que nos inspira, ese que nos permite dar un paso más y llevar un problema a una solución, una inquietud a una respuesta e ir de un semi vacío a la pretendida y cambiante completud.

Las mujeres somos multifacéticas, eso creemos en Stampa y por eso no nos gustan las etiquetas, todas somos capaces de cualquier cosa si nos lo proponemos y además, disfrutamos de muchas cosas a la vez. Solemos tener ideas geniales, simples y tremendamente prácticas, por más que les guste al resto decir lo contrario. Por eso también es que no nos gusta que nos copien, estamos para ayudarnos, no para atacarnos.

El llamado aquí no va sólo a la solidaridad de género, sino a todos y en todos los ámbitos: sea original, créase su cuento y no copie ni se aproveche. Si quiere un cambio, ya sea de clóset o crear hasta una aplicación, un nuevo medio o un nuevo lo que sea, invéntelo, búsque, mejore, aplique, reconozca… pero por favor no copie, valore lo original sin importar su tamaño. A tod@s los que este año se atreven con esta postura, les recordamos que en Stampa tendrán un aliado.

Felices vacaciones.

 

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