Por: Catterina Siri, Directora Editorial Stampa Magazine.

No resulta fácil pensar con optimismo cuando el mundo entero está apretado, preocupado y algo confundido. Tampoco es agradable ver en todos los medios siempre algo relacionado con el Covid y sus implicancias: las cuarentenas, las muertes y, en el mejor de los casos, cómo se vuelve a la “nueva normalidad”. Pero esta columna no es para hablar de eso, ni de las exigencias a las que nos vemos sometidas este último tiempo. Tampoco del famoso multitask, que hemos visto es más imposible que nunca… ¿Sobre qué entonces? Para hablar de la reinvención, pero tampoco es fácil, porque es una palabra manoseada y en ella hay mucho de fantasía.

Reinventarse no es inventar un nuevo ser, no es olvidar quién hemos sido durante años para luego refundarnos, no, eso sería engañarnos, y si de algo ha servido la cuarentena es, justamente, para vernos en el espejo sin maquillaje, así que más de alguna concordará con lo que digo: uno es lo que es, con muchos matices, pero la base está siempre ahí.

Entonces, ¿qué es reinventarse? Para el diccionario es “inventar de nuevo”, y la gracia es esa, lograr inventar de nuevo sobre la base de lo que hay. Según explican muchos en el mundo del emprendimiento, es una especie de innovación personal, forjada, generalmente, por un factor externo que nos hace ver o desarrollar facetas que ignorábamos y que podemos utilizar para sacar una mejor versión de nosotros mismos, actualizada, con cambios de hábitos, prioridades, visiones y ocupaciones.

La diferencia entre adaptarse y reinventarse radica en la rapidez con que se necesita el cambio y lo radical de su aplicación. Mientras la adaptación puede tomar años, la reinvención responde a una urgencia, nace del punto en que la estructura colapsa y hay que rearmar con las piezas existentes, por eso en un período de crisis, como el que estamos viviendo, es cuando más nacen nuevos proyectos y se concretan ideas que por mucho no fueron consideradas por comodidad, miedo, por inseguridad o por inercia.

Julio es donde parte la segunda mitad del año, en un 2020 que parece querer atraparnos y dejarnos quietos, pero nuestro mensaje frente a esta situación es a mirar el panorama completo e identificar las oportunidades de reinvención derivadas de esta crisis. No lo veamos como una exigencia, sino como una necesidad evidente de muchos cambios, por eso dejamos las preguntas hechas: ¿qué herramienta tenemos para seguir adelante?, ¿qué puedo/tengo que rescatar de mi o de mi entorno? o ¿llegó la hora de impulsar algo diferente?

Esperamos darte este mes el ánimo, la compañía y la tranquilidad necesaria para que busques y encuentres tus respuestas. ¡Vamos arriba!

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