Está científicamente comprobado, por prestigiosas universidades al rededor del mundo, que vivir en contacto con la naturaleza beneficia en múltiples maneras a nuestra salud, incluso alargando nuestra expectativa de vida. Se trate de un paseo de fin de semana, trotar por un parque o simplemente ver verde natural desde tu oficina, o el jardín de tu casa, todo traerá efectos positivos en alguna medida, ya que reducirá la fatiga mental, el nivel de Stress, mejorará nuestro nivel de concentración, etc. Pero el Dr. Qing Li, director de la Sociedad Japonesa de Medicina Forestal, propone algo más, los «Shinrin-Yoku» (o baños de árboles), son, en su opinión, una solución para mejorar la inmunidad humana.

Según sus estudios estar en contacto con árboles viejos y en bosque de gran densidad por tres días y tres noches, aumenta el número de células NK (o células asesinas) en un 50% y la producción de proteínas anticancerígenas. De acuerdo a los respaldos del científico, las NK son un tipo de glóbulos blancos que pueden atacar y matar células dañinas y, de hecho, las personas con una mayor actividad de éstas células muestran menor incidencia de cáncer. Estar este período de tiempo en contacto con el bosque mantiene el efecto en el cuerpo por 30 días. Si solo vas por el día, el efecto será de una semana.

No todo queda ahí, el Dr Li también ha posido comprobar quejunto con el efecto relajante de distraer la mente entre los árboles, respirar el aire de los bosques aumenta nuestro sistema inmune ya que «está lleno de fitoncidas, que son los aceites naturales que los árboles segregan para protegerse de insectos, hongos y bacterias. Su sistema de defensa beneficia al nuestro», explicó en una entrevista.

Dichas sustancias, afectan como aromaterapia y según un estudio de la Universidad de Mie en Japón, la fragancia cítrica específica de la fitoncida D-limoneno actúa como un potente antidepresivo elevando el buen humor y el bienestar emocional, incluso en pacientes con trastornos mentales. Cada fitoncida tendría un efecto diferente y eso sigue en estudios, pero también en la Universidad de Bristol se experimentó en ratas inyectadas con Mycobacterium vaccae (sustancias aisladas que se respira en los bosques que se encuentra también en su tierra) y se mostró que actuó como potenciador de su sistema inmunitario.

Si a esto le sumamos la grata experiencia que se puede obtener de pasar tiempo entre los árboles, ya sea de recreación o meditación, entonces encontramos en la naturaleza un aliado más para combatir los males de la vida moderna. Si los efectos del encierro producto de covid te están pasando la cuenta, considera un paseo por el verde tu próximo panorama.