Cuando hablamos de Moda, sí, con mayúscula, no estamos hablando de la simple tendencia que se replica hasta agotarse en los guardarropas de las personas, sino de un mundo donde la creatividad y la sensibilidad frente a lo que sucede a nuestro al rededor se ponen a jugar para dar vida a colecciones que son representativas de su época, en casi todos los aspectos. Telas, técnicas, estilos y colores, todo tiene algo que decir.

Cuando bajamos esas creaciones a la vida cotidiana, entonces hablamos de las prendas que no necesariamente son de alta costura y pasarelas, sino del día a día de las personas comunes vestidas bajos esas tendencias. Ahí es cuando vemos un sin fin de marcas que, estación tras estación, buscan actualizar el look con nuevas tentaciones para la vista, pero también para nuestros bolsillos, así nace el conocido término Fast Fashion.

Lo que partió como una manera de acercar el mundo de la Moda a la gente común, en las últimas décadas, terminó siendo una carrera por el consumo y competencia de precios que llevó el péndulo al otro extremo: producción en serie, materiales sintéticos y mano de obra barata, trabajando en malas condiciones. Esto hasta que, en 2013, un terrible accidente en Bangladesh donde murieron más de 1000 trabajadores, dejó de manifiesto que el sistema necesitaba un cambio. Así surgió por primera vez la idea del Slow Fashion.

El Slow fashion consiste en exactamente lo contrario al término predecesor, es decir, se trata de una forma de crear prendas de vestir que van con las tendencias, pero que también son producidas de manera responsable tanto con el trabajador, como con el consumidor y también con el medio ambiente. A continuación te damos algunas claves simples para que tú también te sumes al proceso de la “moda responsable” la próxima vez que te pares frente a una vitrina.

1- Prefiere siempre las prendas que tengan valor artesanal: lo hecho a mano hace que tu prenda tenga valor agregado porque, además de ser única, estás respetando el trabajo y creación por sobre la producción en serie.

2. Compra los básicos de tu clóset de buena calidad en términos de materiales y en estilos clásicos para que duren una vida, no solo brindará elegancia a tu look, piensa en todo lo que te ahorrarás a futuro tanto de tu bolsillo como en tener que deshacerte de ropa que ya no usas.

3. ¡No cedas a la tentación! Evita la compra compulsiva o por aprovechar las rebajas, compra sólo cuando realmente necesites ropa nueva.

4. Prefiere los materiales sostenibles que cuiden el medio ambiente. Ten presente el impacto medioambiental que produce la moda chatarra.

5. Ponte creativa y rediseña tu ropa o repárala si es necesario. Si de verdad ya no la usarás, piensa en donarla a quién sí la quisiera.

6. Lee las etiquetas. Esto te servirá tanto para saber cómo cuidar la prenda, lo que hará que dure más, como también para tener información necesaria para tus decisiones de calidad, mercado justo etc…

Por último, un bonus, la próxima vez que te digas “no tengo qué ponerme”, piénsalo dos veces.