Las voces desde la comunidad científica las tacha de engañosas, pseudociencia, metodología científica defectuosa e, incluso, fraudulenta. Esto porque ninguna cuenta con un método científico que compruebe sus resultados. No obstante, lo cierto es que las terapias alternativas cada vez tienen más seguidores, pero ¿qué hace que las personas sientan la necesidad de buscar métodos no convencionales para sanarse?

Según la OMS, estar sano consiste en la sensación de bienestar físico y psicológico. De ahí puede desprenderse que muchas de las enfermedades tienen un componente emocional que puede conducir a una búsqueda espiritual para curarse.

“Las personas sienten un vacío, saben que hay más. Lo intuyen, pero no saben qué es. Se sienten insatisfechas con sus vidas y dicen pareciera que lo tengo todo, pero no logro ser feliz”, explica la psicóloga clínica Luciana Vivero, a lo que agrega que en estas terapias “también hay un factor tiempo, pues en general muestran resultados más inmediatos y satisfactorios que lo tradicional, y la gente busca eso. Por ejemplo, una sesión de biomagnetismo puede hacer sentir mejoría en una sesión y, aunque no soluciona el problema de fondo, el malestar se alivia.”

Sin embargo, también presentan un grave inconveniente. “No todas las terapias alternativas son efectivas para todos los casos y ahí está el problema, pues algunos “sanadores” o “terapeutas” abusan de las personas con una necesidad de encontrar una respuesta inmediata a su dolor y que creen cualquier cosa que se les proponga”, afirma la especialista.

En consecuencia, es relevante considerar la clase de enfermedad, su gravedad y el estado de salud general del paciente para que la terapia conduzca a los resultados esperados. Esto porque los métodos no convencionales pueden ser más lentos en sus efectos para tratar una patología, por lo tanto, no es aconsejable abandonar la medicina tradicional y el tratamiento que se esté llevando o el médico indique iniciar; sino que utilizarlo como un complemento a ello.

¿Pero qué son las terapias alternativas?

Estos tratamientos abarcan una gama de técnicas que van desde el uso de agentes naturales a medios físicos, destinados a preparar el cuerpo para que se cure a sí mismo. Algunos ejemplos son la medicina china, la ayurvédica, la homeopatía y la naturopatía. También están las terapias energéticas como el reiki, la cristaloterapia y el biogmanetismo, entre otras.

Gran parte de estos métodos datan de siglos solo que, en las últimas décadas, han tenido un resurgimiento para ofrecer una posibilidad médica que abarque un complemento de la persona, más allá de la especificidad que ha ido adquiriendo la medicina.

“Esta búsqueda del ser, además, es la que le ha dado fuerza a las terapias como la conexión a la glándula pineal o psych-k (llamada llave de la psique, la cual promueve la reprogramación de las creencias para modificar las conductas erradas), ya que emplean técnicas que integran al ser humano, tanto en su exploración de saber y de ser, como su lado espiritual”, manifiesta la psicóloga.

Dicha inquietud es la que a ella como profesional la ha llevado también a interiorizarse más en esta materia, al ver que “las terapias tradicionales no eran suficientes para algunos tipos de pacientes”, añadiendo que hay “cosas que sabemos, costumbres, miedos o vicios que vienen con nuestro ADN, de los que no estamos conscientes, nos afectan y pasamos preguntándonos ¿por qué o para qué?, sin entender”.

En este campo es en el que terapias como, por ejemplo, la hipnosis o las Constelaciones Familiares (que trabajan sobre la base de conflictos no resueltos de los antepasados familiares y que se manifiestan en la vida actual alterando la relación con la pareja, los hijos, el dinero, el trabajo, etc.), se desempeñan para remediar los obstáculos que nos impiden estar sanos.

La diversidad de alternativas terapéuticas es amplia y todas apuntan al bienestar pleno de la persona, graficando una de las tantas consignas de Hipócrates: “Las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que verdaderamente curan las enfermedades”.

Por: Marta Sánchez